Grupos sociales que se sumaron ayer a las protestas de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) en el DF se enfrentaron a la policía capitalina, y defendieron durante casi dos horas las primeras barricadas que, dijeron, montaron en en repudio al ingreso del PFP a Oaxaca.
Horas antes, un centenar de simpatizantes de la APPO protestó a las puertas al Hotel Nikko y amagó con ingresar para buscar ahí, "puerta por puerta, cuarto por cuarto", al gobernador Ulises Ruiz.
Al filo de las cinco de la tarde, en el Hemiciclo a Juárez -donde 15 oaxaqueños están en huelga de hambre desde hace 14 días- se escuchaban los últimos minutos de la transmisión de Radio Universidad. Algunos lloraban. Entonces caminaron al Senado.
En el cruce de Juárez y Eje Central, a un costado de Bellas Artes, un grupo de 40 granaderos les cerró el paso. La orden era evitar que bloquearan la vialidad. Pero los manifestantes enfrentaron a los uniformados. De la plaza Tolsá, en Tacuba, corrieron cientos de personas del campamento oaxaqueño en las inmediaciones de Senado y rodearon al pelotón; superaron 10 a uno a los policías.
Algunos manifestantes patearon y lanzaron objetos contra los uniformados que pedían que se retiraran del lugar, los policías no aguantaron y se replegaron. Otro grupo, de unas 200 personas, tomó dos trolebuses, los atravesaron a la altura de la Torre Latinoamericana y se quedaron ahí. Les sacaron el aire a las llantas y amenazaron con incendiarlos. Algunos lanzaban pedazos de hielo a los granaderos que llegaron de refuerzo; otros formaron una valla por dos horas.
Por la noche, luego de los jaloneos con los granaderos, salieron de Bellas Artes, caminaron por Hidalgo hasta Reforma y luego Bucareli. Siguieron hasta Televisa y se fueron al búnker de la sección 9 del SNTE, en Santo Domingo, para definir las acciones de hoy.