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Simulado éxodo; tenso traslado al zócalo

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Francisco Reséndiz
El Universal
Jueves 14 de septiembre de 2006

Y al final no hubo retirada. A las 21:45 llegó una campana inmensa, como la de Dolores, y entró al campamento de Andrés Manuel López Obrador... atrás de ella decenas de casas de campaña, carpas y cientos de lopezobradoristas. Se plantaron frente a Palacio Nacional.

El día pasó como si el regreso a casa y el fin de una etapa de la resistencia civil fuera un hecho, pero los más cercanos a Marcelo Ebrard, junto con ancianos de la Revolución Blanca, Panteras y Panchos Villas se movieron por la noche, de Reforma al circuito del zócalo y cerraron todo.

Hubo momentos de tensión. Muchos corrieron, otros se jalonearon, parecía una invasión... nadie sabía lo que pasaba.. gritos y mentadas de madre con automovilistas. Cerraron las calles, la policía desvió el tráfico y entonces empezó la verbena. El Estado Mayor Presidencial reforzaba en ese momento las vallas que hay frente al balcón presidencial de Palacio.

La gente de Elías Moreno Brizuela y los panchovillas se disputaban la esquina de 20 de Noviembre con el circuito de la plaza, los veían vendedores de sombreros y banderas tricolores, de algodones de azúcar, hot dogs, de hot cakes, huevos de confeti y harina. Para las diez de la noche algunos peseteros ya estaban listos, en las bocacalles de Madero y 16 de Septiembre ofrecían sus "fotos pa´l recuerdo"; se mezclaban con los que venden bigotes y barbas falsas, de fibra de vidrio que da comezón y carpas de la resistencia.

Para ese momento la policía había cerrado 20 de Noviembre y Pino Suárez, marcaba paso en todas las demás calles que dan entrada y salida a la plaza de la Constitución. Una campana nueva, reluciente en cobre, entró a escena. Llegó sobre una camioneta gris de la Fundidora Tizapán. "Esta es la buena, con esta sí hay grito", vitoreaban decenas que se arremolinaban a la camioneta y a la campana sujetada por dos hombres. No hubo retirada. Y casas de campaña y carpas se instalaban y se seguían instalando, al menos hasta el cierre de esta edición.

Por la tarde una pequeña imagen de la Virgen de Juquila, con vestido blanco -arruinado por el tiempo, el humo y la tierra- que lleva un moño tricolor del lado izquierdo, atestiguaba en el cruce de Madero y Bolívar cómo poco a poco los simpatizantes de López Obrador hacían maletas.

"Ya nos dieron la orden, nos vamos a más tardar la madrugada del viernes", decía una mujer que vende garnachas en Juárez y Eje Central. Se veía abrumada porque sus compañeros empacan luego de 46 días de resistencia... Por la noche estaba feliz con su puesto en 16 de Septiembre.

Así pues, algunos que se resistían a irse anoche comenzaron a colocar sus tiendas de campaña frente a Palacio Nacional. Llegaron de Reforma y se ven recios con los extraños... exigían "voto por voto, no a la imposición" y se decían listos para dar "el grito".

Pero en la plancha del zócalo ya se habían retirado siete de las 21 carpas gigantes. Se ha dejado libre el frente del templete y ya no hay un cinturón de seguridad que impida el paso de "extraños" a los campamentos de las 31 delegaciones que están aquí desde hace mes y medio. En el interior de cada campamento, ya hay poca gente. Las tarimas, donde dormían los asambleístas, están recogidas y apiladas. Barren. En un extremo de la plancha, una pila de huacales.

Así, sobre el corredor Reforma-Zócalo poco a poco las casas de campaña dan paso a los plásticos donde los ambulantes ponen suéteres, gorras, muñecos, discos piratas, en tanto otros venden en carritos del súper elotes asados a las brasas, aderezados con mayonesa, limón y sal.

Y poco a poco los gritos de los vendedores ambulantes inundan el campamento de la ya extinta -aunque sea legalmente- coalición Por el Bien de Todos. Pero se movieron para seguir en resistencia, a la medianoche ya había un millar de lopezobradoristas enfiestados. "Nos vamos, pero no nos vamos", dicen unos politécnicos cuando empacaban sus enseres, una estufa, dos mesas, tres colchonetas, dos estantes, sobrantes de comida y muchos recuerdos... Seguro que por la noche también llegaron al zócalo. Al final no se fueron... un líder, que hoy forma parte del CEN del PRD, decía: "El día del desfile, cuando pase el último contingente militar, marcharemos detrás de ellos y llegaremos al zócalo. Será el inicio de la convención nacional democrática... no hay retirada".

 
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