![]() |
![]() |
![]() |
| |||||||||||
| "Hay que buscar el diálogo; la violencia puede ser el principio del fin" Hay indicios de que en todos los partidos hay diversas corrientes, radicales opuestos a cualquier diálogo -descalificado como concertacesión, otra vez el recurso equivocado al antecedente histórico-, pero también gente que puede tener convicciones tan fuertes como los primeros, pero que calculan que se puede, se debe tomar otro camino, señala
RUBÉN ÁLVAREZ MENDIOLA Renuente a los paralelismos entre lo que ahora ocurre y los ejemplos que da la historia, el investigador asegura que la Historia (con "H" mayúscula, insiste) no se repite nunca. No es posible, dice, explicar el momento actual desde una "perspectiva histórica" pues quererlo así es "buscar en los cajones una receta", cuando lo que hay que hacer es inventar (algo) para enfrentar una situación nueva. "En una perspectiva política, y también en una perspectiva moral, hay que buscar sin cansarse el diálogo, para evitar la violencia que puede ser el principio del fin". Meyer, autor entre otros trabajos del señero libro La Cristiada, aceptó responder por escrito a las preguntas formuladas por EL UNIVERSAL. Frente a la amenaza de que la crisis postelectoral derive en violencia, dice: "Algunos pueden desear la violencia, sea para ir a la revolución, sea para aplastar toda posibilidad de revolución. En la Historia hay muchos accidentes, a veces pequeños acontecimientos, que desencadenan acontecimientos mayores. Hoy necesitamos muchos bomberos, bomberos muy buenos, listos, atentos, para prevenir la menor chispa y para apagar la primera chispa". Investigador del CIDE, Meyer propone olvidar el escenario posible de un interinato en México, "mejor olvidar los numerosos interinatos de nuestro trágico siglo XIX, y el episodio vergonzoso que acompañó la caída de Madero". Y afirma que frente a la crisis no es "necesario buscar mediadores", pues los que se mencionan (empresarios, intelectuales o miembros de la comunidad internacional) serían contraproducentes o incapaces. No descarta que el movimiento que encabeza López Obrador termine desgastándose, entre otras cosas, afirma, porque el país no se encuentra en una situación prerrevolucionaria. "No descarto la actividad de nuevos halcones y de sus hermanos guerrilleros, pero no creo que el llano esté tan seco como para incendiarse. Hay que desarmar a los provocadores a la hora del desfile -si se da el desfile-, y en Oaxaca". Esta es la entrevista con el también director de la revista de historia internacional Istor: Me lo esperaba... Sus dotes (de López Obrador) de luchador social, primero en las filas del PRI en Tabasco, después al lado de Cárdenas y en el PRD local, luego nacional, no iban acompañadas de otras virtudes: de paciencia, sangre fría, visión de largo plazo, respeto de las reglas del juego; virtudes que sí las tiene Cuauhtémoc Cárdenas. La resbaladilla estaba diseñada, visible, y se podía prever que en tales circunstancias -no ganar la Presidencia con una ventaja aplastante, indiscutible, como lo hizo Fox en 2000 gracias al voto útil, razonado de mucha gente del PRD- Andrés Manuel se iba a lanzar en ella, en lugar de tomar el camino largo, poco espectacular, cansado de la "larga marcha", camino que hubiera llevado seis años después a su partido a la Presidencia, porque la solución de centroderecha ya se habría agotado y habría llegado la hora de la alternancia, como en las viejas democracias. La Historia con "H" no se repite nunca y, cuando mucho, sólo puede haber analogías. La Historia, como la justicia, descansa sobre hechos, pero los hechos no se encuentran como los ladrillos, las varillas, el cemento que tienen una existencia incontestable; los hechos, el juez, el historiador, como el analista político, los fabrican. El hecho del cual hablamos hoy, el conflicto, la tensión presente descansa sobre la voluntad, sobre la acción de unos hombres y el sentido verdadero, verídico de toda acción, cuando no nos escapa totalmente, es siempre discutible. Unos dicen que hubo fraude, otros dicen que no. Puedo contestar como ciudadano, no como historiador; mejor dicho la Historia, referirnos a ella, a sus dizque antecedentes, de nada sirve. Sirve, eso sí, para discernir en el análisis del presente, no lo ya conocido, ya visto, ya vivido, lo repetitivo, sino lo que es nuevo, radicalmente nuevo. La introducción de lo radicalmente nuevo es precisamente lo interesante y eso es lo que nos ha pasado, lo que estamos viviendo, algo radicalmente nuevo. Lo nuevo sorprende, es difícil de entender, de manejar, de controlar; lo nuevo puede entusiasmar, puede asustar. Ese es el caso hoy. Perdón por mi insistencia pero debemos olvidarnos de la "perspectiva histórica", pensar con ella es buscar en los cajones una receta, cuando debemos inventar para enfrentar una situación nueva. En una perspectiva política, y también en una perspectiva moral, hay que buscar sin cansarse el diálogo, para evitar la violencia que puede ser el principio del fin. No lo es forzosamente si a la primera, la gente abre los ojos, en los dos bandos, se da cuenta del peligro y se para en la resbaladilla, antes de haber alcanzado una velocidad incontrolable. El historiador dice: como profesionista, lo único que les puedo decir es: "¡Cuidado con las dizque lecciones de la Historia! No existen". Pensando en lo que puede venir mañana, el día del Informe, el 16 de septiembre, a la hora del grito, luego del desfile militar, digo que la Historia es todo a la vez, repetición y novedad, nada se repite tal cual; la tentación es esperar la reproducción llana y sencilla del pasado. Eso no ocurre, pero tampoco debemos creer que no corremos el riesgo de una reproducción, diferente, pero también trágica, del 2 de octubre de 1968, acontecimiento que no acabamos de entender totalmente ni de conocer en su cómo y por qué, por más que se haya escrito. ¿Cómo conjurar la violencia? Algunos pueden desear la violencia, sea para ir a la revolución, sea para aplastar toda posibilidad de revolución, aquellos buscan la provocación, hay pirómanos racionales que ven en la violencia el medio de llegar a su fin, pero hay pirómanos patológicos que buscan al incendio porque gozan de su belleza de modo que la violencia es su fin. Por lo tanto, nunca se puede descartar el accidente. En la Historia hay muchos accidentes, a veces pequeños acontecimientos, que desencadenan acontecimientos mayores. Hoy necesitamos muchos bomberos, bomberos muy buenos, listos, atentos, para prevenir la menor chispa y para apagar la primera chispa. Creo que nos falta información. A mí me falta. Sin embargo, hay indicios de que en todos los partidos, grandes y chicos, hay diversas corrientes, hay radicales opuestos a cualquier diálogo -descalificado como concertacesión, otra vez el recurso equivocado al antecedente histórico-, pero hay también gente que puede tener convicciones tan fuertes como los primeros, pero que calculan que se puede, se debe tomar otro camino, emplear otros medios, que el fin no justifica todos los medios. Y eso no por ser tímidos, miedosos frente a los cocolazos, o movidos por consideraciones éticas (la no violencia, por ejemplo), sino por la inteligencia política: el camino más largo nos lleva a la meta, mientras que el atajo nos lleva al abismo. Finalmente la tortuga le ganó la carrera a la liebre. Cuando hablamos de la responsabilidad del gobierno de Fox y la de AMLO, me llama la atención la formulación de su pregunta. Por un lado "el gobierno de Fox", es decir un grupo de hombres, pocos o muchos, en una posición institucional; por el otro un solo hombre: Andrés Manuel López Obrador. Pues sí, un solo hombre puede ser un fenómeno político de primera magnitud. En la pregunta no se menciona a los hombres del PRI, tampoco a los del PAN, tampoco a Felipe Calderón, el único que habla de diálogo (no de negociación), que invita a López Obrador al diálogo. Es subrayar que de cierta manera hoy todo depende de un solo hombre, de Andrés Manuel. ¿Responsabilidad? Olvidemos el pasado, nuestros hombres políticos, diputados y senadores, gobernadores y ministros, López Obrador y Calderón, y también funcionarios y jueces que no son, no deberían ser políticos, deben tomar sus responsabilidades frente al presente, mejor dicho frente al futuro inmediato y también el de mediano y largo plazos. No soy profeta y no sé hasta dónde se puede tensar la cuerda, sin romper, claro. Bueno, de elaborarse uno o varios pactos políticos serían forzosamente nuevo(s), porque en los últimos seis años no hubo ningún pacto. No sé si hubo un pacto de legislatura en tiempo de Zedillo, cuando el PAN aprobó muchas reformas, lo mismo en tiempos de Salinas. Camacho y Cárdenas nos han dado, de manera incompleta, su versión del acuerdo (más que pacto) que se negoció difícilmente a fines de 1988 para poner fin a la crisis postelectoral. Clouthier murió antes de dar su versión. Dudo que Andrés Manuel acepte tales negociaciones, pero Camacho podría, en tal caso, volver a prestar sus buenos oficios... ¿Resurgimiento de nuevas instituciones? Si resurgen no serán nuevas. Reforma electoral, todo el mundo acepta que es indispensable, y necesarias también varias reformas en el Estado, para mejorar su funcionamiento. Pero hace años que todos dicen desearlo y no lo hacen. Desde luego, aunque esté impugnado durante semanas, meses o años por algunos irreductibles. Eso ha ocurrido muchas veces a lo largo del siglo XX y no daré nombres pero tengo por lo menos cuatro en mente. Tan lo sabe López Obrador que ya anunció que Calderón prepara varios quinazos para ganar legitimidad... No creo que los actores "normales" estén superados, todos están esperando el fallo final del Tribunal Electoral. El tiempo está suspendido a esa decisión y todo está congelado por unos días más. No es necesario buscar mediadores y los que se mencionan en la pregunta serían contraproducentes o incapaces: ni los empresarios, ni los intelectuales, ni la Iglesia católica (las otras tampoco), ni la comunidad internacional. Por cierto, los observadores extranjeros, empezando por la muy institucional misión enviada por la Unión Europea, ratificaron las elecciones y les dieron una excelente calificación. En cuanto a los intelectuales, son divididos y descalificados de una u otra manera. Yo, perdonen la vanidad, figuro entre los que tienen los ojos cerrados y la cartera abierta (y repleta), según palabras, si mal no recuerdo, de Marcelo Ebrard Casaubón, criollo nuevo, como yo. Ciertamente no ha logrado sentar a la vista de todos a esas personas, esos grupos. Pero no ha usado del viejísimo recurso de la violencia. ¡Qué no se dijo contra el presidente Fox cuando decidió que un nuevo aeropuerto no valía la vida de un solo mexicano! ¡Cuántos empresarios, políticos (priístas como panistas), intelectuales no dictaminaron ese mismo día que este gobierno había perdido toda fuerza y toda razón de ser porque no se había manifestado fuerte contra los de Atenco! Hace unos días escuchaban en radio llamados a emplear la fuerza contra los plantones. "¿Qué no hay Ejército? ¿Qué no hay fuerza pública en este país?", preguntaba un conocido director de programa. "En 1994 lograron convencer al sub Marcos y a sus comandantes de entrar a la catedral de don Samuel Ruiz en San Cristóbal. ¿Gracias a una competencia política que no tendría Fox y su equipo? Ciertamente Camacho tenía y tiene una competencia política superior, ojalá y la use ahora como en aquel entonces; ciertamente el equipo de Fox inició con un desdén para la "política politiquera" como dicen los franceses (la polaca) y eso era un defecto, pero Marcos se sentó a negociar porque necesitaba negociar en ese instante, porque la presión militar era terrible. Y de esa negociación no salió una solución inmediata; eso sí, se consolidó de manera, que a la distancia se ve como definitiva, la tregua unilateralmente decidida por el presidente Salinas. Agitar banderas es un recurso común y legítimo. En Francia los adversarios del general De Gaulle decían que De Gaulle creía ser Juana de Arco (la que salvó a Francia de los ingleses, en la Edad Media). En las palabras de Andrés Manuel, se puede pepenar referencia a todas las grandes revoluciones, a la francesa por ejemplo, y a la mexicana no sólo cuando menciona a Zapata, sino cuando convoca a una convención. La suya es "nacional democrática", pero si la referencia es la Convención de Aguascalientes, hay que recordar: 1) que Carranza se negó a ir, lo que desvirtuaba por completo esa convención ideada para dirimir el conflicto (militar) entre Villa y Carranza; 2) que Villa propuso como solución el suicidio de ambos. ¿Propondría, para repetir la historia, López Obrador el suicidio de Felipe y de Andrés Manuel para liberar al país de sus personas? No creo que AMLO vaya a autoproclamarse presidente en el zócalo el 16 de septiembre. Los adversarios de AMLO, empezando por los que se encuentran todavía en el PRD, y los que eran sus partidarios hasta que empezaron a dudar de sus métodos después de los primeros resultados, apuestan efectivamente a su desgaste, un desgaste que puede ser muy lento y largo, algo sobre el modelo de lo que le pasó a Marcos. Puede que tengan razón, porque el país no se encuentra en una situación prerrevolucionaria. Precisamente porque no se encuentra en tal situación, los radicales voluntaristas intentan crear un "foco", al estilo guevarista, lograr que corra la sangre para que nazca un "foco" a partir del cual podría el incendio ganar todo el llano. No descarto la actividad de nuevos halcones y de sus hermanos guerrilleros, pero no creo que el llano esté tan seco como para incendiarse. Hay que desarmar a los provocadores a la hora del desfile -si se da el desfile- y en Oaxaca.
|
|
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Mapa de sitio © 2006 Copyright El Universal Online México, S.A. de C.V. | ||