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"Llora, ya estás en tu tierra", le gritaban a Salvador

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Alberto López
El Universal
Sábado 26 de agosto de 2006

P UERTO ÁNGEL, Oax.- El grito de Gabriela Arellano se impuso a las porras y aplausos: "¡Llora, ya estás en tu tierra!", dijo. Con el rostro inexpresivo, Salvador Ordóñez Vásquez volteó a verla y apenas dibujó una leve sonrisa.

Comenzó así, en plena carretera que pasa en el barrio La Mina, el último viaje, a pie, a la vivienda de su hermana Gloria y su cuñado Leoncio, la casa que dejó hace tres años, para ir en busca de "una vida mejor".

Antes, a las 16:49 horas, Chava, uno de los tres sobrevivientes del naufragio de nueve meses, bajaba en Huatulco en un avión comercial. "¡Chava, la gente está contigo!", gritaban sus familiares y amigos.

Antes de sortear dos empinados pedazos de terracería y darle las gracias a la Virgen de Guadalupe, colocada en el corredor de la casa, Salvador Ordóñez recibió como regalo de doña Socorro Robles Cabrera, una Biblia. "Gracias", susurró.

En el aeropuerto de Huatulco, llegaron sus amigos pescadores. "Venimos a decirle que nos da gusto saber que se salvó", explicó Carlos, quien improvisó un grupo de escandalosos guitarristas que cantaron el corrido "Pescador de Ensenada".

Con los ojos fríos y el gesto siempre inexpresivo, Salvador escuchó la solidaridad del pescador ribereño Cuauhtémoc Ramírez, de San Agustín. "Échale ganas, le dije, porque igual mi papá Artemio naufragó tres días en 1980", reveló.

"Voy a estar unos dos o tres días, voy a convivir con mi familia y luego me regreso a Nayarit", revelaba, mientras Ángel, el hijo que tuvo hace 22 años con doña Lucila, ausente en la recepción, guardaba la distancia al lado de la tía Gloria.

Chava le decía a los pescadores: "Si tienen algún percance como el que tuve, no se den por vencidos, recuerden que la vida es solo una".

"Tío, ¡te quiero!", alcanzó a decirle Cinthia, quien soltó el llanto "de alegría, dolor, tristeza y felicidad". Al fin las gemelas Briana y Mariana, hijas de Cinthia, conocían al tío, el hombre que, cansado, entró a la casa y dio gracias a la Virgen de Guadalupe.

 
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