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Tierra Caliente, nuevo bastión de narco en disputa

Grupos delictivos extienden su control en ayuntamientos de esa zona michoacana, considerada punto clave para la distribución de droga por el Pacífico
Martes 18 de julio de 2006 FRANCISCO GÓMEZ/ENVIADOS | El Universal

APATZINGÁN, Mich.- A los narcotraficantes no les intere sa el color ni el partido. Están donde logran impunidad, no importa que sean ayuntamientos gobernados por el PRD, el PRI o el PAN, como sucede en la región de Tierra Caliente. Más allá de ideologías y posiciones políticas, el objetivo del narco aquí es el control de las rutas de distribución de drogas que llegan por el Pacífico y la incalculable riqueza ilícita que generan.

Hoy, los bastiones del narco se extienden por al menos 26 municipios de la región de Tierra Caliente -de acuerdo con información oficial-, de los cuales 17 están gobernados por el PRD y nueve más por la coalición formada entre el PRI y el PVEM. En todos estos municipios se han producido un sinnúmero de enfrentamientos y muertes violentas relacionadas con la lucha entre cárteles de la droga que buscan imponer su supremacía en la región.

Sin nadie que los enfrente, los narcotraficantes han impuesto su ley en esa zona de Michoacán. "La situación de los municipios de la región de Tierra Caliente es sumamente difícil, porque sin recursos y con corporaciones policiacas deficientes deben prácticamente someterse al poder de la delincuencia organizada", acepta el diputado Eugenio Torres Moreno, presidente de la Comisión de Justicia del Congreso local.

En el ambiente está fresco el recuerdo del asesinato del alcalde de Buenavista, Fernando El Güero Chávez, quien después de ganar las elecciones sufrió un atentado en Apatzingán y del que salió vivo. Sin embargo, semanas después una delación desde adentro de su equipo puso sobre aviso a otro comando de que el funcionario municipal saldría en un carro sin blindaje. Lo siguieron y lo mataron, sin que uno solo de sus policías le prestara ayuda.

Y aunque la frontera que los mismos narcotraficantes han impuesto para su operación inicia en la zona de transición climática en la que bosques de clima templado predominan y acaba el ambiente tropical de la Tierra Caliente, poco a poco las acciones armadas y violentas, así como de distribución de drogas, están llegando a las zonas netamente urbanas. Un caso de ello es incluso la propia ciudad de Morelia, capital del estado y gobernada por el PAN, donde han ocurrido balaceras y ejecuciones cometidas por el narcotráfico.

De hecho, a los dos días de la toma de posesión del gobernador Lázaro Cárdenas Batel ocurrió en Morelia el primer enfrentamiento entre los grupos de narcotraficantes rivales y desde ahí se dio una escalada de violencia inusitada entre las bandas que se disputan el control de las rutas de distribución de drogas.

Supremacía frente a policías

Al respecto, el legislador Torres Moreno afirma que este es el periodo de gobierno en el cual los grupos criminales han desbordado en todo a las policías. La situación de vulnerabilidad social e inseguridad ciudadana es tan grave en algunos de los 26 ayuntamientos donde opera el narco que incluso ahora, cuando el patrullaje en convoy de militares y de la Policía Federal Preventiva (PFP), evidencia un despliegue de fuerza capaz de enfrentar a Los Zetas o los Valencia, o cualquier otro grupo criminal, la población realmente parece estar asombrada de verlos en los caminos y veredas de la región.

Hasta ahora y tras una semana de operaciones, no hay una sola crítica a la permanente movilización del Ejército y de fuerzas federales en toda esta área. Lo que existe es preocupación de lo que sucederá al marcharse. "Quizá todo se vuelva al inicio y otra vez haya muertitos por todas partes", se atreve a decir un campesino de una comunidad impronunciable que se encuentra en el municipio de Carácuaro.

Incluso, el patrullaje de militares y federales es prácticamente una oportunidad para que policías municipales y estatales se vean aliviados de la carga total de vigilar las carreteras o caminos y evitar el riesgo de enfrentar a cualquier grupo armado. Las cifras oficiales de policías muertos en lo que va del año muestran que para los uniformados también esta ha sido una temporada trágica. Un total de 14 policías han muerto de enero a junio de este año, de acuerdo con las últimas cifras de que dispone la Procuraduría de Justicia estatal. Muchos de ellos han sido acribillados a mansalva, secuestrados y ejecutados o bien han caído víctimas de la superioridad del equipo de que disponen los grupos armados en la región de Tierra Caliente.

No sólo integrantes de tropa de la policía son quienes han caído ante las balas del narcotráfico: se incluyen jefes o mandos de las corporaciones. Si bien en algunos casos han sido asesinados por no cumplir pactos inconfensables con grupos delictivos, hay quienes son asesinados por no aceptar someterse al mandato de los narcos



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