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| Otros tiempos, las marchas del silencio Aunque pacíficas, Manuel J. Clouthier encabezó manifestaciones panistas como las de 1988. Hoy están del otro lado de la mesa. "No nos verán en las calles" para defender los votos: calderonistas
FIDEL SAMANIEGO R. Detuvo su auto, un taxi, frente a seguidores de Andrés Manuel López Obrador que repartían papeles, textos sobre el que, suponen, es un fraude electoral. Se asomó, les dijo: "¿Por qué no se están ya en paz y esperan a lo que diga el Tribunal y lo que dice la ley? Total, si ya perdieron, pues acéptenlo. ¿O qué, no dijo López Obrador que reconocería que le ganaron aunque fuese por un voto?" La respuesta fue inmediata, en varias voces, de mujeres, de hombres. Alguien le retó: "¡Bájate cabrón, si vienes a provocar, te voy a dar gusto!". Quienes estaban con él en el plantón lo calmaron. Y aquel hombre, el chofer del taxi, Jesús Torres, con impresionante tranquilidad, sin arredrarse, siguió: "Hay que ser derechos en la vida. Yo soy derecho y les digo que voté por Felipe. No soy rico, tampoco panista. Estoy tan jodido como ustedes, y les pido que les digan a los de su partido que a nosotros nos perjudicaron, nos fregaron, y todo por darles el apoyo a los piratas, a los panteras y a los Panchos Villas. Por eso yo no me fui con López Obrador". Rodearon el vehículo. Una mujer le gritó: "¡Usted está mal informado por los medios de comunicación!". Un tipo que estaba con ella intervino: "¡Todo es culpa del neoliberalismo! Y cuando se compruebe el fraude, y López Obrador sea presidente, venga usted para acá, y entonces hablamos". Jesús Torres, poco más de 60 años de edad. Taxista desde hace tres décadas. El jueves pasado se encaró con ese grupo de lopezobradoristas frente a las instalaciones del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Después del incidente, comentaba: "Pues fue un arranque, pero no tuve miedo. A qué le puede uno temer si uno anda en esto, ya me asaltaron, me hirieron, me dejaron tirado. Y por qué me iba a quedar callado. Lo que yo digo es ¿dónde están los que votaron por Calderón, se van a dejar asustar por los perredistas?". Él, una de las 15 millones 284 personas que, según informó hace 10 días el consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, dieron su voto al candidato del PAN a la Presidencia de la República, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa. Él y su pregunta. La respuesta, en voz de César Nava, vocero oficial de Acción Nacional: "No, no nos verán en las calles. De quienes votamos por Felipe Calderón, unos estamos concentrados en la defensa legal de su triunfo. Otros estarán trabajando o estudiando, o con sus familias. Felipe ha sido muy claro en la idea de no recurrir a movilizaciones. Queremos evitar cualquier provocación, cualquier hecho de violencia". Una historia Panistas. Hoy del otro lado de la mesa, al otro lado de las circunstancias. "Desde luego que sabemos movilizarnos, nuestra historia ha sido de lucha pacífica, y sufrimos represiones, pero hoy no podemos ser irresponsables", comentó uno de los integrantes del primer círculo calderonista. Ellos, ellas, una historia. Y de ésta, escenas que quedaron ahí: "Don Luis, le pido que levante usted su huelga de hambre. Por favor. Usted nos hace más falta vivo que sacrificándose", le dijo aquel día, hace ya dos décadas, Heberto Castillo a Luis H. Álvarez en el Parque Lerdo de la ciudad de Chihuahua. El ayuno duraba ya varios días. Ese hombre, estaba demacrado, sumamente pálido, poco a poco se quedaba sin fuerzas. Era parte de la lucha contra el fraude que llevó al gobierno de Chihuahua al priísta Fernando Baeza, quien había contendido en la elección contra el panista Francisco Barrio. Barrio lo recuerda muy bien. Se sigue emocionando con aquellas protestas pacíficas. Se inspiraron, ha dicho, en Gandhi. Fueron jornadas en las que hicieron manifestaciones silenciosas, o se tomaron de las manos para hacer grandes cadenas humanas. "¡Y aquella clave!", rememora Gustavo Madero, quien participó en esas protestas, el mismo que acaba de ganar la elección para senador de la República. Eran siete toques de claxon. Ta-ta-ta... ta-ta-ta-ta. Significaban: "¡Ba-rrio-sí. Ba-e-za-no!". Siete tonos que también se escuchaban en los restaurantes, con golpes de los tenedores en los platos. Y en los espectáculos públicos, con palmadas. "Y ahí quedó para la historia el boicot contra Televisa. Decíamos que no veríamos 24 Horas porque no decían la verdad. Una lucha pacífica, pero con la cual abrimos la primera grieta en la muralla del sistema priísta", agrega Madero, sobrino nieto del llamado Mártir de la Democracia. Aquellas luchas. Como la que encabezó El Maquío, Manuel de Jesús Clouthier. "¡Fue hermoso! Esas marchas del silencio, esa organización de la sociedad. Era algo estremecedor.", dice su hija Tatiana, diputada independiente, ex militante del PAN. Aquellas escenas. Eran miles de personas en Mérida. Habían gritado, vitorearon a Clouthier. Al final de su mensaje, El Maquío dijo a la multitud: "Ahora, mis amigos, vamos a guardar silencio, y a tomarnos de las manos, y vamos a estar sentados unos minutos, que el silencio sea el que grite nuestra exigencia de democracia". "Hoy no es igual que en 1988. El IFE no depende del gobierno. Pero sí estoy de acuerdo en que se aclaren las dudas de esta elección. Por ejemplo, que se contaran los votos de 5 mil casillas elegidas en forma aleatoria", opina Tatiana Clouthier. Los panistas, los de aquellas luchas, los que hoy dicen: "No nos verán en las calles". Están del otro lado de la mesa, del otro lado de las circunstancias.
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