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La batalla por salir del limbo

Juan Arvizu
El Universal
Martes 04 de julio de 2006

Al filo de las cuatro de la mañana del día 3, Felipe Calderón salió del CEN del PAN. Aunque en teoría existió ese escenario de "empate técnico" con Andrés Manuel López Obrador, nadie había sugerido siquiera que eso era como caer en el limbo. Ni el infierno ni la gloria aún.

Con el rango de jefe, el candidato dejó trabajando a integrantes del "cuarto de guerra", sobre una estrategia que denominaron de coyuntura, y que consistió en no dejar solo a su contrincante en los noticiarios de radio y televisión.

Así se echó a andar el plan del debate posterior a la votación, acompañado de un hermetismo sobre posibles negociaciones con otras fuerzas políticas que, incluso estaban en los escenarios de Calderón, en caso de triunfo rotundo.

Primero, lo primero. Juan Camilo Mouriño se quedó en el piso 3 del búnker del PAN, a cargo de la revisión, análisis y de hacer sonar las alarmas si el conteo de votos del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) lo ameritaba.

Tres días en el limbo, por lo menos, mientras se abren los cómputos en los 300 distritos electorales federales, que será la instancia en la que el IFE declare ganador.

Calderón iba de madrugada de regreso a casa. Ya no sobrevolaban sobre su cabeza los helicópteros que lo merodearon durante horas, el día de la elección presidencial.

Podría recordar sus pronósticos del final de la campaña, de que ganaría con una ventaja de millón y medio de votos que caerían a favor al filo de las 23 horas.

Sólo que a esa hora lo que cayó fue la sentencia del doctor Luis Carlos Ugalde, presidente del IFE de que no podría dar un resultado y citaba para el miércoles.

"Lo bonito de esto es lo feo que se está poniendo", era una de las consignas que el michoacano había dicho en su trayectoria reciente y que ahora sonaba como un reto a su situación política.

Dejaba al equipo con instrucciones y bajo la coordinación general de Josefina Vázquez Mota, que resumía horas antes el alcance de los logros panistas como hazañas.

A trabajar en el posdebate, a dar seguimiento al PREP, aprovechar su cierre y salir a los medios a ubicar a Calderón como ganador. ¿Y las negociaciones con otras fuerzas?

Por lo pronto, había que dar seguimiento a los resultados electorales del Instituto Federal Electoral (IFE) en línea electrónica que siguieron apareciendo conforme avanzaba la mañana, cuando en el PAN había más periodistas que dirigentes del partido y empleados.

Hacia las 10 de la mañana, todavía se veía papel picado en el piso, de la celebración que no pudo ser. La carpa, los equipos de luz y sonido estaban allí. Iban a ser el marco de la felicidad panista que se tuvo que abortar.

En el tercer piso seguían algunos integrantes del equipo de Calderón. Sobre ese núcleo de la entera confianza del candidato se darán los siguientes pasos, y sólo se solicitará la actuación de comité ejecutivo nacional, que comanda Manuel Espino, donde las formas lo impongan.

Cuestión de confianza, reportan los felipistas.

La pelea por salir del limbo, por parte de Calderón, tiene estrategia y decisión. Como decía él mismo: "Haiga sido como haiga sido, yo seré reina".

 
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