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| Madrazo, el señor de los planes B Aunque confía en ese PRI que no contesta encuestas pero sabe organizarse para ir a votar, Roberto Madrazo también tiene capacidad para contar con planes alternos en caso de que sus objetivos originales no sean alcanzados
TEXTOFidel Samaniego R. Con su reconocida habilidad, su capacidad para contar con planes alternos, planes "B", para el caso de que sus objetivos originales no fueran alcanzados, Madrazo Pintado decidió e hizo lo necesario para retornar a la gubernatura de Tabasco, a la que había pedido licencia. Así, otra vez mandatario estatal, ya en Villahermosa, reunido con sus colaboradores de su primer círculo, el hijo de Carlos Alberto Madrazo anunció que para el poco más de un año que le quedaba en dicho cargo, no viviría en la Quinta Grijalva, sino en su residencia particular. "Hay que acostumbrarse a vivir en casa", señaló entonces. Cuando concluyó la reunión, Madrazo comentó a una de las personas que le han sido más leales, que intentaría una vez más, para el año 2006, llegar a Los Pinos. Luego, confesó que entre tantas cosas, aquella derrota, la del proceso interno del PRI le sirvió para darse cuenta de quiénes eran los verdaderos amigos y quiénes no lo eran. "¿Sabes?.. Fue como morirme, nada más que con la posibilidad de que mi espíritu estuviera en el velorio, y pudiera ver quiénes fueron, y de ellos, a los que realmente les dolió mi ausencia", apuntó. Pasaron los meses. Su partido, en el que milita formalmente desde que tenía poco más de 20 años de edad, perdió por primera vez la Presidencia de la República. En Tabasco, el candidato Francisco Labastida tuvo sin embargo un resultado favorable. Poco después de aquellos comicios, el gobernador tabasqueño habló con Labastida, quien le pidió su opinión sobre la posibilidad de que él, el que había sido aspirante a la silla presidencial, llegase a la presidencia del Revolucionario Institucional. Roberto Madrazo se pronunció en contra. Lo hizo a su manera, con frases amables, cordial. Días más tarde, otra vez con uno de sus necrológicos ejemplos, manifestaba al cronista: "Lo que más me preocupa, lo que más me molesta, es que hay quienes ya quieren enterrar a nuestro partido, lo dan por muerto, y a pesar de que poco hicieron para evitar la debacle, se están peleando, se disputan los clavos y las maderas del ataúd". Eran finales de julio del año 2000. Y Roberto Madrazo planeaba ya buscar nuevamente la candidatura y la Presidencia de la República. Tenía claro cuáles serían sus pasos. Después de ser el gobernador de Tabasco, retornaría a la ciudad de México para preparar su llegada a la dirigencia nacional del PRI. Así lo hizo. En su momento, negoció con Elba Esther Gordillo para competir en fórmula, con ella, sus recursos, su influencia y su inteligencia, contra Beatriz Paredes y Javier Guerrero. Cuando estaban al borde de la ruptura, la profesora Gordillo platicó al reportero que el pacto fue que en su momento, Madrazo sería el líder de la bancada priísta en la Cámara de Diputados, y desde ahí prepararía su candidatura a la Presidencia de la República, y ella quedaría como presidenta del PRI. "Pero para variar no cumplió", dijo quien posteriormente patrocinaría aquella campaña que tanto ha afectado al hoy candidato, la de los espectaculares, las cartulinas y las calcomanías con la leyenda: "¿Tú le crees a Madrazo... ¡Yo tampoco!". Roberto Madrazo Pintado. Cumplirá el próximo 20 de julio 54 años de edad. Nació en la ciudad de México, pero se fue a vivir a la Quinta Grijalva de Villahermosa, Tabasco, con su papá el gobernador Carlos A. Madrazo. A esa casona retornaría años más tarde como jefe del Ejecutivo estatal. Estudiante en colegios maristas. En el CUM fue compañero, se hizo amigo de Emilio Chuayffet, a quien a finales de abril pasado le decía: "Gordo, tranquilízate, no te aceleres", después de que, molesto por no haber quedado en la lista de candidatos al Senado, amenazó con dejar la coordinación de los diputados del PRI y se separó del equipo de campaña madracista. Una carrera, la del hoy aspirante a la Presidencia de la República, en la que fue de los dirigentes del Movimiento Juvenil Revolucionario, y también en el PRI secretario de Organización, delegado estatal, operador y estratega de elecciones locales, diputado, senador. Él y su habilidad, su forma tan especial de conducirse, la que le permitió evitar que se consumara la negociación que había hecho el gobierno de Ernesto Zedillo con el PRD para que él abandonara aquella Quinta en la capital de Tabasco. Madrazo Pintado y su sagacidad, su conocimiento de las estructuras priístas. Como presidente del PRI, logró sacar del ataúd a aquel muerto, su partido. Ganaron varias gubernaturas, recuperaron otras. Le quitaron al PAN ciudades emblemáticas en el norte del país. Y en su momento, pese a dificultades, a rupturas, a escándalos, protestó como candidato a la Presidencia de la República. Sin embargo, desde las primeras encuestas apareció en segundo lugar en la intención de voto y posteriormente, hasta en un lejano tercer lugar. Fue el perdedor en el primero de los debates. Así lo reconoció en confianza. Durante su gira proselitista, en Hermosillo, platicó con un grupo de seguidores lo que había dicho en privado: "Me gusta trabajar en equipo, le hice caso a mis asesores, me pusieron varios arneses, por eso me vieron que tuve que leer las frases que llevaba en unas tarjetas". Aquella mañana prometió: "Pero en el segundo debate todo será diferente, volverán a ver al verdadero Roberto". Un candidato en una campaña de altibajos. En las últimas semanas, habló insistentemente de su repunte en las encuestas. Decenas de veces coreó con la gente: "¡Caballo que alcanza gana!". Señaló que triunfará porque mientras Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador se la han pasado atacándose, él se dedicó a presentar propuestas, a darle a la gente la opción de la seriedad, de la certeza. Además, ha repetido, cuenta con las estructuras, con el priísmo de carne y hueso, el que no se dedica a contestar encuestas sino a organizarse para ir a votar. Un candidato que ha utilizado en su campaña aviones privados, helicópteros, un aparato y una agenda más propias de un jefe de Estado. En las juntas con sus colaboradores, en el "cuarto de guerra", escucha a todos; después decide, da instrucciones, prepara en todo momento sus imprescindibles planes "B". "Algo le pasa, ya no es el mismo. Antes tenía una endiablada capacidad para reponerse, parecía de esos boxeadores que ya acorralados en la esquina, cuando parece que se van a caer, sacan golpes increíbles, se reponen. Pero como que ha perdido los reflejos, o como los jugadores de tenis en desgracia, perdió el toque", comentó el cronista hace unas semanas el hoy candidato del PRD al gobierno de Tabasco, César Raúl Ojeda, quien fuera cercano a Madrazo. "Es un luchador que no se rinde. Yo lo estimaba, lo apreciaba porque sabe ser amigo. Pero en esta campaña me he dado cuenta de que es un verdadero guerrero, que no pierde el ánimo, que transmite la confianza, el deseo de triunfo", expresaría por su parte Manlio Fabio Beltrones. Roberto Madrazo Pintado. El que en los últimos días de su campaña organizó, repitió en centenares de ocasiones la consigna: "¡Sí se puede, sí se puede!". El de las casi 100 llamadas telefónicas al día para recibir reportes, para dar instrucciones. El de las camisas rojas como uniforme de campaña. El que mezcló sus lágrimas con las gotas del aguacero en la plaza de toros de Villahermosa, y se emocionó con la entrega de la gente, pero pronunció un discurso de sólo ocho minutos de duración, en realidad una repetición de los mensajes que ya había pronunciado en otras partes. Madrazo. En una intervención ante representantes de grupos de masones del país demostró manejo de los temas, de las propuestas. Dijo entonces que el PRI perdió en el año 2000 porque se alejó de la gente y la gente acabó alejándose del partido. Sin embargo, el pasado miércoles aseguraba: "¡Ya la recuperamos, ya tenemos medio cuerpo en Los Pinos!". En el cierre de su campaña, ante una impresionante multitud, con su lastimada voz proclamó: "¡Ya ganamos!". Sólo él sabe cuál será su plan "B".
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