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| Empezaré a diseñar el México para el año 2030: Calderón Afirma que es demócrata, que respetará el voto, "pero sé que voy a ganar". Pretende formar un gobierno de coalición; tener mayoría en el Congreso, el fin. Planea fortalecer las finanzas de Pemex. Ofrece mano dura contra el crimen organizado y respetar la libertad de credo
Rubén Álvarez Mendiola y Sergio Javier Jiménez Ahora afirma que el efecto destructor ya pasó, a pesar de su caída en las últimas encuestas de intención de voto publicadas el viernes pasado, y que "afortunadamente" ya está en condiciones de ganar la elección presidencial, con más de un millón de votos, algo así como 3% sobre su más cercano oponente dependiendo, claro, de la afluencia de votantes. Bajo su mandato, adelanta, ninguno de los integrantes de su entorno familiar tendrá empleo en el gobierno. Calderón es un hombre que prodiga con frugalidad sus afectos. Sabe que es un candidato que no se ha formado al calor de las movilizaciones populares sino más bien en los pasillos de la gran política. Quizá por ello luce cansado de tanto trajín y tal vez de tanto andar durante meses recorriendo el país se le nota ahora un poco ausente, demasiado introspectivo para un aspirante que casi tiene, como dice tener, la victoria en el bolsillo. La entrevista con EL UNIVERSAL tuvo lugar poco después de finalizado el mitin en el zócalo de este puerto a cargo de un alcalde perredista en un estado que tiene un gobernador también del PRD. No era, pues, el mejor de los escenarios posibles. Por la mañana había acudido a Chiapas -donde su partido tiene magra presencia electoral-, en estas vueltas de locos en que se han convertido las campañas con aviones que despegan a cualquier hora, fletados para tal propósito y repletos de periodistas e integrantes del equipo operativo del candidato. Esta es la parte sustantiva de la entrevista: P: ¿Qué tipo de gobierno de coalición está dispuesto a formar? FCH : Estoy dispuesto a convocar una vez ganada la elección a un gobierno de unidad nacional y a formar un gobierno de coalición si es necesario con las fuerzas políticas que quieran hacerlo. He pensado en el esquema y me parece fundamental el diálogo con los liderazgos de los partidos, con gobernadores, cualquiera que sea el origen o procedencia del partido que los haya postulado y establecer principios generales primero de diálogo y de respeto recíproco y, segundo, de concurrencia en la toma de decisiones públicas. La clave es que el presidente de la República se asuma en la próxima administración como un jefe de Estado a cuya formación, a la formación de la voluntad del Estado, concurren no sólo los actores de su propio partido político sino de diversos partidos y niveles de gobierno de distinto signo partidario. Proyecto para los próximos 30 años P: ¿Con quién no gobernaría? FCH: Eso dependerá de personas en específico. Pero con las fuerzas políticas me gustaría que fuera con todas. Sé que no es posible, pero sí con la fuerza política que me dé la mayoría en el Congreso, que es la fuerza que necesito para sacar adelante una agenda de reformas. El esquema es negociar un programa de gobierno común, si es necesario negociar un gobierno común, la integración de un gabinete comúnmente decidido, con responsabilidad compartida, y conducir bajo un compromiso estable por lo menos para los próximos tres años, y si se puede para los próximos seis años, un gobierno que saque al país adelante. En ese esquema también he pensado arrancar del periodo de transición la construcción de un proyecto de gran visión para México que diseñe el México que queremos para las próximas tres décadas, el México del año 2030, bosquejarlo, dibujarlo, diseñarlo, hacer los trazos generales y comenzar a discutir a partir de objetivos comunes que estoy seguro que compartimos entre todos, las políticas públicas que nos permitan llegar a tales objetivos. P: ¿Qué carteras se va a reservar el presidente de la República? FCH: Las carteras más importantes evidentemente requieren la plena confianza y la lealtad al presidente: la Secretaría de Gobernación, la de Hacienda, Relaciones Exteriores, la de Educación, en fin. P: No es un tema nuevo los llamados a la unidad nacional y gobiernos de coalición. FCH: Tratando de explicarlo puntualmente: la esencia de un gobierno de coalición es el acuerdo en el cual se pacta a los ojos de los ciudadanos un apoyo recíproco, no la integración misma del gabinete. La integración del gabinete plural es consecuencia de ese acuerdo, pero no es la sustancia de un gobierno de coalición. P: Esa convocatoria sería abierta, ¿convocaría a todas las fuerzas políticas del país, a las fuerzas sociales? FCH: La convocatoria del gobierno de unidad nacional es abierta a la sociedad y específicamente a los partidos. La convocatoria para crear un proyecto de gran visión es abierta a académicos, ciudadanos, sociedad civil, empresarios, sindicatos, cámaras industriales. P: ¿Está dispuesto a aceptar el resultado de las elecciones aunque no le favorezca? FCH: No he pensado en el escenario de que no me favorezca. Tengo desde hace dos años un solo escenario que es ganar. P: Pero usted es un demócrata. FCH: Sí, sí lo soy. Tengo un compromiso absoluto con el voto de los ciudadanos, he formado mi vida en torno del principio del respeto al voto de los electores y tengo acreditadas sobradamente mis credenciales de demócrata. Incluso en retrospectiva he dicho que yo he estado construyendo vida democrática desde hace mucho tiempo. He estado defendiendo el voto. Incluso cuando se hizo el fraude de 1988 contra Cuauhtémoc Cárdenas y Manuel Clouthier, yo estaba defendiendo el voto mientras mis dos principales adversarios estaban articulando el fraude en favor de Carlos Salinas en Tabasco, tanto López Obrador como Madrazo Pintado. De manera tal que en mí no puede caber ninguna duda, soy un demócrata y respetaré la voluntad de los ciudadanos pero sé que voy a ganar. "Presidente del empleo" P: ¿Cuántos empleos cree poder emplear como "presidente del empleo" en los primeros seis meses o primer año de su gobierno? FCH: Yo no voy a dar cifras, porque, primero, a mí me parece medular que la tarea de gobernar se oriente más a políticas públicas y criterios de gobierno que a cifras que no abonan a la credibilidad de los ciudadanos en el gobierno. Lo que sí puedo es dar referentes. Por ejemplo, de cada punto porcentual de crecimiento que tengamos cada año, se pueden generar hasta 300 mil empleos. "En estos primeros seis meses del 2006 se han creado medio millón de empleos formales nuevos. Es decir, si hacemos las reformas que necesita el país, si tenemos un gobierno comprometido con la legalidad, podemos crecer incluso 3% del PIB más cada año, de manera tal que espero hacia el final de mi gobierno alcanzar la meta del millón de empleos nuevos por año." P: ¿Qué tipo y cuánta inversión privada se requiere para la exploración petrolera? FCH: No es mi idea promover la inversión privada en la exploración petrolera. En todo caso mi idea es fortalecer las finanzas de Pemex para que los ingresos se destinen a mayor exploración. En todo caso que Pemex contrate la tecnología necesaria para hacer exploración donde no cuenta con esa tecnología. Yo estimo que para que México llegue a una tasa de reposición de reservas de 100%, que es lo que garantizaría el futuro de la industria petrolera, se necesitaría invertir más o menos unos 30 mil MDD por año. Para acabar pronto: en materia de petróleo (la inversión) debe ser exclusivamente manejado por Pemex y en todo caso debe dársele la libertad a la paraestatal para que compre la tecnología o realice los contratos necesarios para poder incrementar las reservas y producir petróleo. No hay asuntos cerrados P: ¿Hay algún asunto pendiente con Fobaproa o para usted es un asunto cerrado? FCH: La verdad es que todos los asuntos que tienen que ver con los mexicanos son asuntos que están a la luz pública y están abiertos. Yo no tengo ningún pendiente, ningún temor y ninguna resistencia de que a satisfacción de la opinión pública todos estos asuntos puedan ser analizados y discutidos, insisto, a satisfacción de los ciudadanos. P: ¿Cómo y desde qué dependencia piensa acordar con los partidos políticos? FCH: Si yo no alcanzo mayoría en el Congreso estoy dispuesto a negociar el programa y la propia integración del gobierno, con tal de ser un presidente que tenga mayoría. "Desde luego que la tarea de articular el gobierno de coalición requerirá de un funcionario responsable de hacerlo, pero también quiero advertir que voy a ser un presidente que juegue a nivel de cancha, voy a ser un presidente que tenga una relación fluida y constante con los legisladores de todos los partidos políticos. Quiero una relación fluida con los legisladores, diaria si es posible, tener relación constante y personal con los legisladores de todos los partidos políticos, independientemente del trabajo que deba realizar la dependencia política correspondiente y además debo decir que es un trabajo que a mí me gusta". P: ¿El Ejecutivo propone y el Legislativo dispone? FCH: Eso lo establece desde luego la Constitución, pero lo plantearía así: el Legislativo y el Ejecutivo proponen y por los mecanismos constitucionales los dos poderes acuerdan y disponen, por eso las facultades del Presidente de proponer y vetar y las del Congreso de proponer y decidir y superar el veto. P: ¿Considera que esta fue una contienda equitativa? FCH: La verdad veo que en esta campaña electoral ha habido la posibilidad de todos los actores de actuar indistintamente. Hemos recorrido todo el país actuando con absoluta libertad, yo honestamente he visto una campaña libre y equitativa. Los gastos de campaña P: ¿Considera que gastó demasiado o apenas lo justo en ´spots´ de televisión? FCH: Como está cerrando la campaña, por lo menos en lo que hemos observado, nosotros estamos atrás en el último mes y en las últimas semanas atrás en el pautado que tiene el candidato del PRD, independientemente de que si se suman minutos de televisión, si se consideran los dos programas que tiene diariamente, algo inédito, la verdad es que estamos por debajo de López Obrador. Lo que sí puedo decir es que la televisión va a ser la parte más importante de nuestro gasto de campaña. Sostengo que debe reducirse el gasto de las campañas y de los partidos y eso va a implicar también revisar el sistema de los costos publicitarios que tenemos. P: Habrá a quien no le parezca una revisión, por ejemplo los grandes consorcios televisivos. FCH: Creo que todos tenemos que poner algo para llevar a menores costos para la población las campañas electorales. Son de los puntos que hay que revisar: los costos de la democracia, los costos de la publicidad. Y tendríamos que revisar la experiencia de otros países. En mi caso los gastos de radio y televisión deben ser por lo menos dos terceras partes de todo el presupuesto que tenemos para la campaña, que debe ser de alrededor de 500 millones de pesos. P: ¿Cuál es el control de daños que hace del tema Diego Zavala? FCH: Simple y sencillamente que se trata de una mentira, una infamia y tal como le dije al mismo candidato del PRD el mismo día del debate, que mentía. Jamás otorgué un solo contrato ni por asignación directa ni por licitación, a ninguna empresa ni de mi cuñado ni de ningún pariente mío. P: Eso por lo que toca a lo que le dijo a López Obrador, pero en el efecto que tuvo ¿cuál es el balance? ¿De qué manera afectó la campaña? FCH: El efecto que percibiría, en todo caso, es haber desviado la atención de la gente, que era el fondo de la estrategia. Durante una semana y media el electorado perdió el foco de lo que era la decisión del 2 de julio, perdió incluso el foco de lo que se discutió en el debate y lo que hicimos fue simplemente desmentir las calumnias, exigir pruebas que nunca se presentaron y volver al debate de la elección al carril que se va a decidir el 2 de julio, concretamente a la temática económica y de empleo. Creo que el factor crítico que va a decidir el electorado es el económico. La elección del 2 de julio es acerca de quién puede conducir el país al futuro, quién puede generar empleo, quién puede abrir oportunidades para los mexicanos. P: En términos de percepción de la gente, usted, ¿minimizaría el daño, diría que no fue grave? FCH: Diría que cualquier efecto que haya tenido hoy estamos afortunadamente en condiciones de ganar la elección. Estimo que ganaremos con una ventaja, en una elección cerrada, superior al millón de votos. Depende de la votación que tengamos, pero en términos porcentuales podría ser de 3% por lo menos. P: ¿Qué va a pasar ya en la Presidencia con sus familiares, con sus parientes políticos? FCH: Cuando sea presidente de la República ningún pariente mío va a estar en el gobierno. Esto incluye a todos los integrantes de mi familia. P: ¿Cómo va a ser la relación con su propio partido, el PAN, que no ha sido precisamente tersa? FCH: Va a ser buena, porque yo quiero entrañablemente al PAN y a los panistas y sé que nos vamos a entender. Elección del gabinete P: ¿No le ve usted a Manuel Espino -dirigente nacional del PAN- cualidades de diplomático? FCH: (Jajaja) Sí, tiene muchas cualidades. Entre otras. bueno, sí tiene muchas cualidades entre otras ciertamente esas (las de diplomático), pero (jajaja). P: Respecto del uso de la fuerza pública, ¿usted como presidente qué hubiera hecho o qué hará si le ocurre algo como lo del aeropuerto que no se construyó en Atenco? FCH: Primero hubiera negociado con mucha anticipación con los propios ejidatarios. Parto de la premisa de que para toda decisión clave del gobierno se requieren dos factores, el conocimiento técnico pero también la concertación política, primer punto. Ya presente una circunstancia como en este caso concreto, con personas secuestradas, donde peligrara su vida y donde estuviera desafiada la autoridad, incluso en contra de la voluntad de los propios habitantes del poblado, hubiera usado la fuerza pública para rescatar a las personas secuestradas. Sin excesos, porque es un punto medular. Sin violación a los derechos humanos. Si hay exceso con violencia o violación a las garantías los castigaría. P: Y frente al narcotráfico y su poder ¿qué hará? FCH: Una agencia federal contra el narcotráfico, integrada por policías y ministerios públicos, seleccionados específicamente y una reforma a la ley orgánica del Poder Judicial para que haya jueces también especializados en delitos con el narcotráfico. Yo no voy a tener un agente federal en Nuevo Laredo ganando 14 mil pesos como ahora para combatir al narcotráfico. Quiero un agente federal que gane lo suficiente para vivir holgadamente, 10 veces más que eso, incluso, pero que sea gente honesta, capaz y que esté protegida por una vigilancia que esté armada hasta los dientes y que ellos sean esos ministerios públicos y esos jueces los encargados de perseguir, de enjuiciar, de sentenciar y de condenar al crimen organizado en México. P: ¿Cómo será su relación con la Iglesia que busca tener cada vez más espacios, quizá más privilegios? FCH: De respeto absoluto a la libertad de credo de todas las iglesias, y hablo en plural (pues) para mí es muy importante respetar la libertad de la Iglesia católica y también de las iglesias cristianas y evangélicas de México, de la comunidad judía, de cualquier religión y, sobre todo, respetar a aquellas personas que no tienen algún credo. Lo mejor para ello es ser presidente que tiene plena conciencia de que el gobierno es de un Estado laico. Es decir, un gobierno que no persigue ninguna religión y que tampoco promueve alguna. Voy a ser muy cuidadoso de los símbolos. Soy católico, creyente, pero voy a procurar evitar que las prácticas religiosas personales se mezclen con la vida pública o generen una señal equivocada o un malentendido a la población que tiene creencias diferentes o que no tiene creencia alguna. P: ¿Habrá símbolos religiosos en Los Pinos? FCH: Pienso que los símbolos religiosos que yo tengo serán para mi vida personal y familiar. En todo caso no pienso hacer de la religión ni de sus símbolos una ostentación pública. P: ¿Y frente a los empresarios qué hará para resistir las presiones? FCH: Lo que he hecho siempre, poder distinguir siempre las decisiones, distinguir el interés nacional y los intereses particulares y establecer con claridad que el interés nacional es preeminente y que todos los intereses parciales derivan de él o en él concurren y que la labor de un presidente será subordinar al interés nacional los intereses parciales por legítimos que sean: de medios, de iglesias, de empresarios o de sindicatos. "En torno a esta labor elemental debe ser ejercicio el poder presidencial y el poder presidencial para cumplir este deber de anteponer el interés nacional por encima de cualquier otro interés debe hacerlo con todos los medios a su alcance, incluida la fuerza pública."
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