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ONU: venden en mil pesos a menores en la frontera sur

Indignante que haya impunidad en estos delitos, señala UNICEF; "Es un delito sólo equiparable al homicidio en primer grado", subraya
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El Universal
Lunes 26 de junio de 2006

TAPACHULA, Chis.-La frontera sur es zona de indefensión total para niñas, niños y bebés de México y Centroamérica que, arrancados de los brazos de sus madres, comprados hasta por mil pesos o regalados a desconocidos son sujetos de trata sexual.

Ejemplos dolorosos de una forma de esclavitud en el siglo XXI: la trata de personas, son las edades de los menores que fluctúan entre los tres meses y los 14 años, en niñas y niños que como única opción de vida aguardan en el encierro y la desprotección a sus nuevos "dueños" y a múltiples "compradores".

Baños, estacionamientos, pasillos, colchones malolientes en improvisadas habitaciones de lámina construidas atrás de bares, cantinas y burdeles son el oscuro escenario donde niños de cuatro años son vejados, al igual que niñas de entre 10 y 12 años.

Esta realidad es denunciada por el consultor jurídico del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Miguel Ontiveros, para quien lo más indignante de estos hechos es que no hay en México una legislación que combata de forma contundente y digna la trata de personas, por lo que la impunidad es una de sus características.

"Es un delito sólo equiparable al homicidio en primer grado", subraya. Su gravedad, sin embargo, no hace que la difusión acerca de esta problemática sea difundida entre la población que, en el desconocimiento del tema, aún habla de "trata de blancas".

La "trata" es la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas recurriendo a la amenaza, al uso de la fuerza, el rapto, el engaño, el fraude, el abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad, con fines de explotación sexual, laboral o de otra índole.

El experto en los temas criminal y migratorio en países como Estados Unidos y Alemania señala a México como "un país simulador", que en su territorio observa en silencio el abuso y la violación sexual y de las garantías individuales de cientos de menores.

En la ley, dice, no sólo falta una acción contundente contra aquellos que se dedican a la trata de personas -principalmente de infantes-, con fines de explotación sexual o laboral, sino de quienes extraen de sus víctimas órganos, tejidos o componentes vitales.

Con indignación expresada en el tono de cada frase, el penalista sostiene que las sanciones no sólo deben aplicarse a los tratantes, sino también a "los clientes".

La pornografía auditiva infantil tampoco se sanciona, denunció, pues la creencia es que la explotación sexual de niños y niñas es sólo con abusos físicos o de tipo visual, en fotografías o imágenes de video, pero no es así.

"Se requiere de una solidaridad social para la denuncia y el combate frontal de la trata de personas que, en niños y niñas mexicanos y centroamericanos, encuentra una de sus caras más dolorosas e indignantes para cualquier gobierno", destaca Ontiveros. (Notimex)

 
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