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Desaparecen videos que tenía esposa de Ahumada

Detecta Procuraduría capitalina más contradicciones en relato de atentado
Miércoles 21 de junio de 2006 Icela Lagunas | El Universal

Cecilia Gurza ya no tiene en su poder los videos en los que presuntamente aparecen funcionarios del Gobierno capitalino e integrantes del PRD en actos ilícitos, pues asegura que después del atentado que sufrió el 6 de junio se los envió a su marido Carlos Ahumada al Reclusorio Norte.

Por otro lado, a 14 días de que la esposa de Carlos Ahumada supuestamente fue agredida a balazos en el callejón de San Antonio, en la colonia San Angel Inn, la Procuraduría General de Justicia del DF dio a conocer que lo declarado por la mujer y sus empleados no corresponde a las evidencias encontradas en la zona.

De acuerdo con la PGJDF, Cecilia Gurza manifestó que las cintas se las envió al reclusorio a Carlos Ahumada con un chofer de nombre Alberto, sin precisar el apellido.

Sin embargo, en el registro de visitantes del Reclusorio Norte no se encontró ninguna persona con ese nombre que haya ingresado a visitar al empresario argentino.

Esta declaración se suma a la lista de falsedades en las que, según las autoridades de la Procuraduría del Distrito Federal, ha incurrido la esposa de Ahumada Kurtz.

La versión en la que Cecilia Gurza y su chofer, Víctor Jacinto Cortés, relataron el atentado que sufrieron el pasado 6 de junio es falsa y está llena de contradicciones, aseguró el procurador de Justicia del Distrito Federal, Bernardo Bátiz Vázquez.

Una de las incongruencias principales es que quien llamó al servicio 060 para reportar la balacera no fue Cecilia Gurza desde su radio Nextel, como lo declaró, sino un mozo de nombre Francisco Nájera, quien hizo el reporte desde una caseta telefónica.

Mediante una recreación de los hechos, el perito Anselmo Apodaca explicó que de los 10 impactos de bala que se encontraron en la camioneta Suburban, al menos tres resultaron positivos en la prueba de derivados nitrados, es decir, que dispararon a una distancia de menos de 60 centímetros.

En un segundo punto, el impacto número 10 que pegó en el lado izquierdo de la camioneta, en la parte trasera alcanzó el muro del inmueble marcado con el número 44 de callejón de San Antonio.

Además la dirección con que se efectuaron los balazos se contradice con el hecho de que los casquillos fueron localizados junto a la llanta delantera izquierda de la unidad, cuando en realidad debieron encontrarse a la derecha debido a la expulsión de la pistola nueve milímetros utilizada.

El subprocurador de Averiguaciones Previas Descentralizadas, Salomón Baltazar, explicó que la estrechez del Callejón de San Antonio impide que dos vehículos circulen a gran velocidad en la zona.

Agregó que por la altura de las bardas de las casas, es difícil que un testigo pudiera presenciar cómo sucedieron los hechos, ya que no hay ventanas ni puertas.

"La información proporcionada por Gurza y Víctor no es veraz. El atentado no fue en los términos relatados", concluyó el procurador Bernardo Bátiz.

A pesar de todas las contradicciones e imprecisiones que se evidenciaron, las autoridades de la Procuraduría de Justicia capitalina se negaron a asegurar que haya sido un autoatentado.

De hecho, informaron que continuarán la integración de averiguaciones previas y el desahogo de pruebas, tales como la hora en que se realizó la llamada entre Carlos Ahumada y su esposa Cecilia Gurza desde el reclusorio.

La PGJDF elaborará un estudio de las actitudes corporales de Cecilia Gurza y de su chofer.



 

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