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Victoria Ruffo: "La Madrastra de Pachuca"

Ni víctima ni villana de la política, porque no le interesa, dice la esposa de Omar Fayad. Escuchar a la gente como presidenta del DIF, su "mejor actuación"; una sonrisa, el premio. Aunque admite que la regañan y no le pagan, cumple sus funciones con mucho gusto
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YAZMÍN ALESSANDRINI
El Universal
Domingo 14 de mayo de 2006

Una mesa con piezas prehispánicas, un piano que divide la estancia, sus fotos y una mesa con pequeñas figuras de elefantes, tigres y un busto de ella con el cabello volando. En un rincón los juguetes de sus hijos colocados prolíficamente junto a la cantina, es lo que define el departamento de los Fayad Ruffo.

Ella, una mujer sencilla, trabajadora, con la ropa manchada de chocolate, dulce y las pisadas de sus todavía bebés. Nos recibe Victoria Ruffo, actriz y primera dama municipal de Pachuca.

Sí, del DIF municipal de Pachuca, Hidalgo.

Un compromiso muy grande, no estaba acostumbrada a este medio. Los artistas tenemos la función de colaborar, ayudar y de prestarnos para hacer labor social; yo no he participando tan directamente con el público, es un compromiso muy grande poder ayudarlos.

Empezó en el 2000. Cuando fuimos novios empezaba su campaña para diputado, lo acompañé a todas las comunidades, municipios, pueblos; ahí empecé a conocer las necesidades de la gente. Te imaginas, te platican, lo ves en los periódicos, pero verlo de cerca es muy diferente.

No, la política mis respetos, no tiene nada que ver con la actuación.

No, es otra cosa, no la entiendo a la perfección, pero he aprendido sobre el camino con Omar, hemos tratado de separar su carrera de la mía para no contaminar nuestra relación.

Escuchar a la gente y tomarme el tiempo para hacerlo.

Por supuesto, inclusive me dicen la madrastra de Pachuca, la gente siempre me ha recibido con mucho cariño. Es un elogio.

En lo absoluto, mi marido es una gente muy preparada, con una trayectoria muy amplia dentro de su trabajo; en determinado momento nos combinamos y nos apoyamos.

Ni víctima, ni villana, la política no me interesa.

Como soy, definitivamente no me arreglo con el maquillaje de una telenovela, mi arreglo es totalmente natural, nada que ver con los reflectores.

No, lo que más vale es la naturalidad.

En ser yo, en escuchar a la gente, atenderla y en sentirlo como Victoria.

En este caso se reciben varios premios; el ayudar a un niño y que te sonría o que te dé las gracias, es un premio; el ayudar a una mujer con problemas en su matrimonio o en el trabajo y que te dé una sonrisa, es otro premio.

El telón se abre a las nueve de la mañana o más temprano y se cierra generalmente a las cinco de la tarde.

Sí, como mamá, como hija, como hermana, como esposa, como ama de casa.

En muchas ocasiones soy el antagonista o coprotagonista, y en otras somos estelares los dos.

Todo, porque además todo me gusta, todo me interesa, en todo tengo una responsabilidad. Mi carrera es el amor de mi vida, comencé muy chica, me encanta lo que hago; como esposa encontré un hombre sensacional, con el cual tengo que estar y procurar nuestra relación, y como presidenta del DIF, aprender todos los días y dar mi mejor cara, mi mejor papel y dar toda mi voluntad en los tres aspectos.

Toda, de repente dicen que los políticos son actores, que representan muy buenas telenovelas, pienso que, como en todo, hay buenos y malos.

Todo mi apoyo, cariño, respeto y toda mi voluntad para ayudarlos a salir adelante, sobre todo a los niños de la calle.

Hay mucha pobreza, necesidad de comida, de abrigo, de escuela, de apoyarlos con eventos informativos a los muchachos que están cayendo en drogas.

Creo que contento; lo más importante en una relación es que admires y respetes el trabajo de tu pareja.

Me conquistó con verdades, con inteligencia, con caballerosidad, con honestidad, con cosas que ya no se usan ahora.

No, en lo absoluto, en todas mis telenovelas he sufrido mucho. Mi vida con Omar es única, no tiene comparación con nada ni la quiero comparar con nada, es plena, completa, feliz.

Que es un poco difícil la combinación por los horarios, el poder vernos es lo más difícil para mí porque no tenemos tiempo para hacerlo, y el poco que tenemos lo hacemos al cien por ciento; eso ha sido lo más difícil, no tener tiempo para nosotros.

Sí, me regañan y además no me pagan, pero con mucho gusto lo hago.

Porque no me sé los nombres de los programas, pero yo me pregunto ¿qué es más importante que me sepa, el nombre del programa o que me ponga a trabajar para buscar apoyos para solucionarle un poco la vida a la gente más necesitada?

 
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