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San Salvador Atenco, "foco rojo" desde hace 25 años

El poblado mexiquense ha sido un punto de confrontación social. Pero fue la oposición al aeropuerto alterno lo que lo lanzó como el ´pueblo de los machetes´
Domingo 14 de mayo de 2006 Francisco Reséndiz y Miriam Vidal | El Universal

D urante los últimos 25 años San Salvador Atenco ha sido un foco rojo y punto de confrontación social como consecuencia de su ubicación estratégica -a 42 kilómetros de la ciudad de México-, además de la falta de atención gubernamental, del escaso desarrollo humano.

Pero fue la oposición a ultranza de sus habitantes a la construcción del aeropuerto alterno de la ciudad de México lo que lanzó a Atenco al escenario nacional, pero aquí ya reinaba el desgobierno. Eran las organizaciones sociales quienes hacían que los gobiernos municipales de la región cumplieran sus demandas.

El ejemplo más reciente fueron los hechos violentos del 3 y 4 de mayo, cuando un grupo de ocho comercializadores de flores rechazaron ser reubicados de las afueras del mercado de Texcoco, confrontación que desbordó hasta la incursión violenta de las policías federal y mexiquense en San Salvador Atenco.

En el inicio de este conflicto -según consta en un video en poder de EL UNIVERSAL- los inconformes son apoyados por integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra; en un instante comienzan a blandir los machetes, empujan y se insultan con la policía texcocana, un oficial desenfunda su pistola. Se oyen gritos de los inconformes: "Zapata vive" y "El pueblo unido jamás será vencido".

Los atenquenses conforman una población de 45 mil habitantes, la mayoría pobre, son trabajadores y amables con el extraño, se distribuyen en 10 comunidades, pero los conflictos que han encabezado algunos de sus miembros han logrado que fuera del pueblo sean catalogados como violentos y conflictivos, que no les den trabajo o los rechacen en las escuelas.

San Salvador Atenco está a tiro de piedra de Texcoco, el municipio más importante de la zona por su desarrollo económico y sus 220 mil habitantes, donde convergen pobladores de Nezahualcóyotl, Ecatepec, Papalotla, Teotihuacán, Chalma, Chinconcuac, Los Reyes y Chimalhuacán para trabajar, ofrecer servicios o hacer escala en su viaje a otro municipio.

Algunos conflictos

José Luis Magaña, regidor perredista de Atenco, y Roberto Acevedo, vocero del municipio de Texcoco, coinciden en que cada vez que había un problema con alguno de los miembros del Frente de Pueblos los "macheteros" prácticamente asfixiaban la región con cierre de vialidades y si eso no funcionaba secuestraban a funcionarios.

Recuerdan los conflictos más fuertes de los últimos dos años: uno por el transporte de Santa Catarina que llevó a que entraran violentamente al palacio municipal de Texcoco, el desalojo de un vendedor de tamales del centro de Texcoco, y su demanda de apoyo a una escuela de discapacitados.

En esta última tomaron como rehenes a un funcionario municipal y a otro estatal, les colocaron cohetones en el cinturón y rociaron gasolina en sus pantalones. Los golpearon. "Si no hacen lo que queremos no hay negociación, eran sus argumentos, se sentían invencibles por lo de aeropuerto y hacían lo que querían", coinciden los funcionarios.

El frente de pueblos

Hoy las movilizaciones sociales en esta zona mexiquense no podrían entenderse sin Ignacio del Valle y el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco, agrupación que tiene antecedentes desde finales de los 70 como organización de lucha social.

A finales de la década de los 70 surgió la asociación civil Habitantes Unidos por San Salvador Atenco (HAUSA). Entre los principales líderes se encontraba Isidro Castro, Joaquín Morales, Jorge Flores, José Medina e Ignacio del Valle.

"HAUSA fue una asociación civil que se peleó por los más pobres y siempre trató de que el gobierno cumpliera con el pueblo y le diera los servicios que aquí se requieren", relata Alejandro Santiago López, quien al lado de Ignacio del Valle, durante 13 años formó parte de HAUSA, y también realizó bloqueos y manifestaciones como las que hoy caracterizan al FPDT.

Señala que las comunidades de Atenco siempre han estado marginadas en cuanto a la dotación de servicios públicos y de programas sociales.

El presidente municipal de San Salvador Atenco, Pascual Pineda Sánchez, reconoce que el poblado "siempre ha sido un municipio abandonado por las autoridades estatales, al que le llegan pocos recursos que no alcanzan para atender las demandas de obra pública y de las familias pobres".

HAUSA logró la simpatía de los habitantes de las 10 comunidades que conforman Atenco, así como la participación activa de hasta 800 ejidatarios. "Nos coordinábamos siempre que se cometían injusticias en contra de nuestros hermanos y en favor del desarrollo del pueblo.

"Nacho -Ignacio del Valle- siempre tuvo ideas revolucionarias y su meta fue luchar contra el gobierno que nos reprimía y nos hacía a un lado; así nos lo decía en cada una de nuestras reuniones", indica el edil.

HAUSA fue el único grupo de lucha social de Atenco hasta el 2001, cuando el gobierno del presidente Vicente Fox dio a conocer el decreto para expropiar más de 5 mil hectáreas para la construcción de un aeropuerto alterno al de la ciudad de México.

La construcción del aeropuerto dividió las opiniones y a la propia HAUSA. Algunos ejidatarios lucharon en favor del proyecto, otros, liderados por Ignacio del Valle, decidieron luchar contra él y crearon el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra.

Luego de los acontecimientos violentos del 3 y 4 de mayo, algunos pobladores que en su momento apoyaron la lucha de Ignacio del Valle hoy ya no están con él: "Luchamos por nuestras tierras, pero ese objetivo ya se cumplió, ya no tenemos que seguir luchando por los problemas ajenos", comenta la profesora María Ramírez, una pobladora de San Salvador Atenco.

En San Salvador Atenco viven 45 mil habitantes, su principal actividad es la agricultura y en el municipio sólo se ha instalado una empresa de carrocería que da empleo a 400 personas. Además hay sectores en menor cantidad que se dedican a la costura y la elaboración de merengues.

En este municipio hay 2 mil 200 ejidatarios y un total de 40% de la extensión territorial son predios dedicados a la siembra del maíz y la alfalfa, principalmente.

El edil Pascual Pineda puntualizó que ante la falta de empresas 60% de los pobladores en edad de trabajar salen de la demarcación para ofrecer sus servicios a diferentes fábricas de la zona metropolitana o el Distrito Federal o a emplearse en otras actividades.

Sin embargo, la actuación que el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra ha tenido desde su formación en diferentes manifestaciones, siempre caracterizadas por el machete, han dado una "mala imagen" de Atenco.

Según relatan los pobladores, cuando acuden a pedir trabajo o el ingreso a una escuela, se los niegan por el simple hecho de vivir en San Salvador Atenco, el lugar de los "macheteros".

"Ya queremos que todo acabe porque cuando nuestros esposos o hijos van a pedir trabajo y dicen que son de Atenco, simplemente les dicen que no hay y que no se los darán porque somos unos peleoneros", comentó indignada Margarita Moreno, habitante de esta localidad.



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