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"El carisma de AMLO es superior a partidos que lo postulan"

Asegura que hacen falta institutos políticos abiertos a una vigorosa sociedad civil. Considera que la ciudadanía será el factor de equilibrio de la fuerza del aspirante presidencial
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JUAN ARVIZU
El Universal
Miércoles 03 de mayo de 2006

E nrique González Pedrero se desliza a la orilla de su silla. Diríase que pone el corazón en recrear la lección más grande que ha recibido de Ciencia Política, que le brindó el general Lázaro Cárdenas del Río, hace medio siglo, en un recorrido caminando entre el pueblo. Esa fue la ocasión, única en la vida, en la que el intelectual reconoce haber visto ejercer el verdadero poder político.

Antes, ha bosquejado la personalidad de Andrés Manuel López Obrador, como la de un político práctico y pragmático, intuitivo e inteligente. Desde luego es un candidato presidencial de izquierda, dice González Pedrero, quien señala que después de 2006 se debe pensar seriamente en la transformación de forma y fondo del Estado.

González Pedrero es consejero desde hace años de López Obrador, quien le habla de usted, lo llama maestro, y le consulta qué hacer ante problemas. Entre ambos mantienen una relación política, de paisanos y de confianza mutua, apunta el intelectual.

Académico y político, autor de ensayos y senador, pensador de los clásicos de la teoría política y gobernante, Enrique González Pedrero está listo para la presentación de su reciente libro ("este sí es breve") La cuerda tensa; apuntes sobre la democracia en México, 1990-2005, editado por el Fondo de Cultura Económica (FCE).

Fue director del Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IEPES) del PRI, en la campaña de Carlos Salinas, y se encargó de presentar un proyecto de gobierno. Dice que al término de ese encargo le ofrecieron la presidencia del partido, la cual no aceptó para poder dedicarse a su estudio histórico de México en los años de Antonio López de Santa Anna.

En su nuevo libro, González Pedrero expone que los tres principales partidos políticos están en crisis; plantea que se debe fortalecer a la sociedad civil; se ocupa del ciudadano, del ser político, que es el centro y la razón de la democracia.

"Hay que pensar muy seriamente en una transformación de forma y fondo, que podría establecerse después de las elecciones de 2006", escribe en su capítulo sobre las Políticas de Transición, y afirma: "Hacen falta partidos políticos abiertos a una vigorosa sociedad civil".

Relata que La cuerda tensa, 310 páginas en edición de bolsillo, fue escribiéndose al filo del tiempo, "al correr de los días, de acuerdo con acciones y con reacciones (...), con un idea fija en la mente: la consecución de la democracia plena en México".

La sociedad civil, factor de equilibro de AMLO

En entrevista con este diario, considera "buen candidato" a López Obrador, cuyo carisma es superior a los partidos que lo postulan, y dice que la sociedad civil será el factor de equilibrio de la fuerza del aspirante presidencial.

Aprueba que López Obrador actúe como un pragmático. En política el hombre no es un robot que obedezca a determinados signos. Va actuando de acuerdo como se presentan las circunstancias, como siente el corazón, conforme al carácter.

En la contienda cuenta la ideología, pero también las acciones para convencer a los electores de que voten a su favor y para apoyar muchos de los problemas que van a venir después, comenta.

"Si la gente tiene confianza en uno, va a apoyar más fácilmente los actos de gobierno. En una democracia, el poder viene de la gente. El poder es poder social. De esta manera, si uno tiene el convencimiento de la gente, va a tener una autoridad más allá del poder formal".

González Pedrero recuerda entonces cuando acompañó al general Lázaro Cárdenas en un viaje por pueblos de Michoacán. Los vecinos formaban fila para hablar con el divisionario de Jiquilpan, quien conocía a muchos "personalmente": En Atoyac, recomendaba "vayan a ver a tal"; en Tecpan "busquen a fulano". A mucha gente la saludaba por su nombre, le preguntaba por su familia.

Era un hombre siempre caminando, que tenía ascendente sobre la gente del pueblo, si no muy importante, a la que le brindaba atención, su tiempo y con la que estaba pendiente de su situación.

"¡A eso yo lo llamo poder!". Desde entonces, González Pedrero no ha vuelo a ver esa expresión del ejercicio de la política.

 
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