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Pasarela de cuatro; sólo uno se lleva los aplausos
Fidel Samaniego R Y con todo ello, una joven reportera, preguntó a Héctor Rangel Domene: "¿Cuál es el gallo de la banca?". El ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial, y de la Asociación de Banqueros no pudo reprimir la sonrisa. Enrojeció. Luego respondió: "la banca no tiene gallo, no tiene filiación partidista. Las personas sí pueden tener preferencias". Después, como sí queriendo, dio el resultado de la votación que acababan de realizar los asistentes. "Felipe Calderón Hinojosa 459 votos; Roberto Madrazo Pintado 95 votos; 4 votos para Andrés Manuel López Obrador, uno a Patricia Mercado. Y dos a Roberto Campa Cifrián". Más tarde el también presidente del Consejo de Administración del banco que organizó el evento informó que el total de asistentes al mismo fue de 740, es decir, 179 de ellos no participaron en el ejercicio. Todos menos uno. Del ausente -López Obrador-, Héctor Rangel Domene platicó al cronista de EL UNIVERSAL: "Desde diciembre lo invitamos a que viniera. Aceptó. Y apenas la semana pasada dijo que no vendría, que por cuestiones de estrategia. ¡Se nos echó pa´tras!". De los que sí acudieron, el primero fue Felipe Calderón. A él lo recibió Rangel Domene en la puerta misma del enorme centro de convenciones en Santa Fe. Seguirían Roberto Campa y Patricia Mercado, a quienes el anfitrión saludó ya en el umbral del auditorio y para terminar, Roberto Madrazo, al que encontró al pie de la escalera eléctrica. Varias miradas siguieron con expectación ese saludo, el de quien como dirigente empresarial acusó a quien era presidente del PRI de no cumplir su palabra, al oponerse a la serie de reformas que supuestamente Madrazo había avalado en un principio. Casi seis horas. Un faraónico escenario. El vestíbulo, más o menos del tamaño de una cancha de futbol. Para ir a los baños, al final de un largo pasillo, había carros eléctricos. "En este negocio sí me va a toda madre, ya recuperé los gastos", platicaba a un amigo Alejandro Burillo. En el salón, el público, los sinodales. Ellos y sus actitudes. Además de los aplausos de cortesía para recibir o para despedir a los candidatos, o al finalizar la exposición de cada uno de ellos, chocaron las palmas en cuatro ocasiones en honor de Felipe Calderón. Le festejaron cuando dijo que ya está alcanzando en las encuestas a López Obrador y que "caballo que alcanza gana". También se regocijaron ante una confesión del panista: su primer sueldo fue de Bancomer, como jovencito trabajó en vacaciones en ese banco. Y se carcajearon y brindaron más aplausos frente a la broma: "Veo con gusto que ya adoptaron los colores azul y blanco, van por buen camino". Le tomaron a bien hasta que abiertamente les pidiera su ayuda, de todo tipo. Inevitable, inocultable el contraste. Para Roberto Madrazo, los aplausos del público fueron estrictamente los necesarios. En ningún momento lo interrumpieron durante su intervención. Tampoco hubo risas ni de él ni de los congregados. Los consejeros y su entusiasmo: el aplauso más largo duró 21 segundos, fue para Calderón. Para Madrazo, de diez segundos. Una pasarela sin mayores incidentes. Corteses escucharon los ahí reunidos a Roberto Campa y a Patricia Mercado. Parecieron más interesados en la presentación de Calderón, quien se ayudó de computadoras que proyectaron en grandes pantallas partes de sus propuestas y varias gráficas, que en el mensaje de un Roberto Madrazo que por momentos se vio y se escuchó titubeante, como apagado. Y al final, una pregunta, una sonrisa, y ciertas cifras...
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