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México enfrenta con miedo el debate antiextranjeros, acusan Realiza una débil defensa de paisanos, indican especialistas
Natalia Gómez Quintero Para los embajadores Andrés Rozental y Jorge Montaño, así como para José Luis Valdés Ugalde, director de Centro de Investigación sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, México ha minimizado el problema del clima de discusión "envenenado" o "antiinmigrante" que se está presentando en Estados Unidos, específicamente, en su Cámara de Representantes. Reconocieron en entrevistas por separado, que la crisis del 11 de septiembre ha llegado a su máximo con este ambiente de discusión, y señalaron que por ello, para México ha sido muy difícil colocar con decisión y a través de un proyecto claro el tema migratorio sobre la agenda bilateral, debido a que el terrorismo ganó espacio y se antepuso a cualquier argumento a favor de la migración. Rozental y Valdés Ugalde coincidieron en que México, a través de su acercamiento a los legisladores, nunca debió permitir que se generara el tipo de debate antiinmigrante que se ha llevado a cabo en la Cámara de Representantes. "Estamos enfrentando una situación de las peores que hemos tenido en cuanto al trato y ambiente que se está dando en torno del tema migratorio en el país vecino del norte", subrayó Rozental, quien consideró que el gobierno mexicano ha actuado con miedo ante este acontecimiento. "México no tiene un interlocutor válido pues a pesar de los discursos, Estados Unidos comparte los problemas de frontera pero no las soluciones", agregó Valdés Ugalde. La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este viernes por 239 votos en favor y 182 en contra, una restrictiva propuesta de ley sobre seguridad y vigilancia que consideraría como "criminales" a los inmigrantes indocumentados y a los patrones que los contraten. Dicho proyecto de ley descarta incluir un programa de regularización para los 11 millones de residentes indocumentados, 6 millones de ellos mexicanos que se estima se encuentran en Estados Unidos. Tal como fue aprobada, la versión de la Ley de Protección Fronteriza contra el Terrorismo y Control de la Inmigración Ilegal incluye la construcción de una barda de casi mil 200 kilómetros en la frontera con México, acelera procesos de deportación de braceros detenidos y establece penas para empresas que los contraten. En vísperas de la discusión, la medida fue respaldada por el presidente George W. Bush, quien no obstante, se manifestó a favor de un programa de trabajadores temporales. La iniciativa llegará el Senado a finales de enero para ser discutida y armonizada con base en propuestas rivales de los senadores John McCain y Ted Kennedy, que incluyen un programa de regularización para residentes indocumentados, y la de John Cornyn y John Kyl, que favorece un programa de trabajadores invitados. El texto resultante será reenviado a aprobación de las cámaras y la eventual promulgación por el presidente George W. Bush. Es hasta esta instancia, dijo el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Luis Ernesto Derbez, donde México confía se retome el tema migratorio. Los especialistas consultados auguran que en el Senado estadounidense se suavizará la ley y finalmente tendrá que incluir un programa de trabajadores huéspedes. Empero, consideraron que México llegó tarde al debate que no dará inicio hasta febrero cuando los senadores estadounidenses discutan la posibilidad de reformar las leyes migratorias, pues la discusión ya dio inicio sin favorecer a México. Los especialistas reconocen que este debate "escandaloso" en Estados Unidos tiene fines políticos de cara a las elecciones legislativas de medio periodo de noviembre. Mientras tanto, la discusión a ese nivel envalentonará a grupos antiinmigrantes y dificultará sin duda, la labor de protección a los connacionales, consideró Rozental. "La paradoja es que el Departamento del Trabajo sostiene que entre 2000 y 2010 la economía requerirá 7.7 millones de trabajadores no especializados, con sueldos bajos para realizar tareas que no atraen el apetito de sus ciudadanos. Estas estadísticas oficiales permiten aseverar que las leyes de la oferta y la demanda harán obsoletos los muros, los cercos militares y la tecnología del más alto nivel contra los ilegales", subrayó Jorge Montaño, quien fuera representante de México ante Wa-shington durante el periodo de la negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC), entre México, Estados Unidos y Canadá.
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