aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




En el Zócalo esperan las indicaciones de dirigentes


En el Zcalo esperan las indicaciones de dirigentes

SUSTENTO. Los alimentos de los docentes son preparados en el lugar, gracias a la cooperación de todos. (Foto: JORGE RÍOS EL UNIVERSAL )

Domingo 25 de agosto de 2013 Natalia Gómez Quintero | El Universal

natalia gomez@eluniversal.com.mx 

Es la hora de la comida y la salsa está lista para hacerse tacos de huevo con ejotes. Entre lonas, carpas y casas de campaña, algunos de los maestros disidentes, la mayoría de ellos de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación de Oaxaca —se ha dicho que unos 36 mil permanecen en el Distrito Federal—, están acostados o sentados en espera de las indicaciones que les den sus dirigentes.

Cobijas, cartones, bancos, anafres, botellones de agua, canastas con comida e incluso ropa interior secándose al sol, los rodea.

Es sábado y se juntan para comer lo que han preparado sus compañeros y que es producto de una cooperación monetaria entre todos, que les permite acudir a los mercados cercanos.

Ellos también quieren irse ya a sus comunidades, pero aseguran que eso sucederá hasta que el gobierno y los legisladores cumplan sus exigencias, a las que califican de válidas.

“Lamentamos afectar a terceros, para nosotros no es fácil estar aquí y cerrar las calles, pero tenemos que hacerlo para manifestar el sentir, nuestras necesidades; la sociedad critica esa parte, pero no se han puesto en el lugar de nosotros. Una disculpa a la sociedad porque no es la intención violentar nada, sino es la intención de manifestar y que vean a las comunidades”, dice la profesora Magali López Ojeda, asesora técnica pedagógica en la zona escolar de San José Río Manzo, en el medio indígena.

Los maestros, todos integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, llevan casi una semana en el plantón. Han abandonado las aulas para emprender su lucha, en la que además han tenido que invertir por día entre 300 y 400 pesos, más el transporte de su estado a la capital.

Magali dice que antes de venir les aseguraron a los padres de familia que para ellos era lamentable dejar a los niños, por eso hicieron el compromiso de que al término trabajarían doble turno para recuperar clases.

Se quieren ir lo más pronto posible porque las condiciones del campamento son “deploraples”. Algunos bromean y dicen que aguantan el hambre, pero “las ganas de ir al baño no”. Es así como buscan sanitarios públicos y para el aseo personal rentan el cuarto de un hotel.

Bajo el plástico, Gilberto Pérez, a quien no le da miedo reconocer que ha tenido órdenes de aprehensión en Oaxaca por bloqueos en las carreteras, está acostado leyendo un periódico. Señala que el bloqueo al aeropuerto capitalino sólo afectó a los ricos. “Prefiero estar luchando a que me revienten”, dice el profesor.



 

PUBLICIDAD