Vence plazo dado por el juez y Lula no se entrega a la policía

El juez Sérgio Moro le dio al ex presidente brasileño Lula Da Silva hasta las 17:00 hora local (15:00 horas tiempo de México) para que se presentara ante la policía para cumplir su pena de 12 años de prisión por corrupción
(Foto: AFP)
06/04/2018
15:20
Redacción
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El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva no se presentó el viernes ante la policía del país en el plazo que le había dado un juez y el político sigue dentro de la sede del Sindicato de los Trabajadores Metalúrgicos en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, en el estado de Sao Paulo.

 

El jueves, el magistrado Sérgio Moro determinó la prisión de Lula y le dio plazo hasta las 17:00 hora local (15:00 horas tiempo del centro de México) para que se presentase en Curitiba y comenzara a cumplir la pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero

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A pesar de no haberse cumplido el plazo, que era para que se entregara voluntariamente, Lula sólo sería considerado prófugo si se escapa, pero al conocerse su ubicación, no está fuera de la ley.

La Polícia Federal podría ir a buscarlo, pero no quiere detener a Lula en el sindicato, que está rodeado por miles de personas, por miedo a que se desate un altercado. Han señalado que prefieren negociar los términos de entrega con los abogados del expresidente.

Dos fuentes cercanas a Lula dijeron a The Associated Press que el ex mandatario no se presentará en Curitiba, pero que está considerando si espera a la policía en la sede sindical o se entrega en Sao Paulo. Ambos hablaron a condición del anonimato por no tener autorización para compartir deliberaciones internas mientras son discutidas. 

El obligar a que Lula salga del recinto en un viernes por la noche sería una pesadilla logística dados los miles de seguidores que se encuentran en el exterior y el enorme tráfico que se registra en Sao Paulo. 

"No veo por qué él debería entregarse solo porque el juez Moro sufre una crisis de ansiedad", declaró el senador Lindbergh Farias, del Partido de los Trabajadores, a los periodistas en la sede del sindicato. "Yo creo que ellos deberían pasar por la vergüenza de venir aquí y llevárselo delante de todas estas personas... esas imágenes serían vistas alrededor del mundo y será algo histórico”. 

La orden de Moro fue girada el jueves horas después que el Supremo Tribunal Federal denegó por votación de 6-5 una solicitud de Lula de no ir a la cárcel mientras apela una sentencia que, según él, es sólo una maniobra para impedir que su nombre aparezca en las boletas de las elecciones de octubre. A pesar de sus problemas legales, Lula es el favorito en las encuestas. 

En un comunicado, el magistrado dijo que le dio la oportunidad de entregarse voluntariamente porque fue presidente del país. Dijo que se le había preparado una celda especial, alejada de otros presos, en la cárcel de Curitiba donde debe presentarse. 

El año pasado, Moro declaró a Lula culpable de hacer favores a una constructora a cambio de la promesa de un apartamento en primera línea de playa. El fallo fue ratificado en enero por un tribunal de apelaciones. 

La celeridad con la que el juez emitió la orden de arresto sorprendió a muchos, ya que según algunos expertos en derecho, hay cuestiones técnicas de la fallida apelación de Lula que no serán solucionadas hasta la semana próxima. Estos detalles son “simplemente una patología que debería ser eliminada del mundo judicial”, afirmó Moro en su declaración. 

Miles de personas se congregaron el jueves en la noche en el exterior de la sede del sindicato metalúrgico en Sao Bernardo do Campo, donde el exmandatario inició su carrera política. Aunque Lula estuvo presente en el acto, no intervino. 

"¿Por qué tienen tanta prisa por arrestarlo?", dijo la expresidenta Dilma Rousseff, que sucedió a Silva y fue destituida en 2016. "Temen que Lula pueda obtener una decisión favorable en un tribunal (superior). Esto forma parte del golpe de Estado que me sacó de la presidencia”.
 
Pase lo que pase, el arresto de Lula supondrá una caída colosal para el hombre que encabezó al país más poblado de Latinoamérica entre 2003 y 2010 y que dejó el puesto con un índice de aprobación superior al 80%. 

El expresidente estadounidense Barack Obama alguna vez lo llamó el “político más popular de la Tierra”. 

Desde que abandonó el cargo, su situación ha empeorado con los diversos casos de corrupción. Siempre ha insistido en su inocencia y recorrido el país en campaña. A pesar de sus problemas legales, las encuestas dicen que volverá a ser presidente, siempre que le permitan presentarse. 

*Con información de agencias

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