Una medida que habla de odio, de xenofobia

Dos pequeñas sostienen un cartel durante una conferencia en la que se pidió a la gente contactar a sus legisladores sobre el DACA, ayer, en Oklahoma. (SUE OGROCKI. AP)
06/09/2017
01:53
Astrid Rivera y Teresa Moreno
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La cancelación del programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) es una muestra de xenofobia, afirmó el rector de la Universidad Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue Wiechers.

Al preguntarle sobre el tema, Graue Wiechers señaló que los seis meses que el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump otorgó para la eliminación del DACA serán para “ajustarse”, para encontrar lugares para los más de 600 mil dreamers nacidos en México que eran beneficiados con este programa. “Hay seis meses en los que estaremos animándolos, pero habla de esta xenofobia, este odio que se tiene y lo que vamos a tener que enfrentar como país, estamos para ellos”, dijo.

Al término de la toma de fotografía por los 90 años del equipo de futbol americano de la UNAM, el rector de la máxima casa de estudios destacó que se tiene que analizar adónde quieren llegar estos jóvenes. “Son casi 600 mil entonces hay que ver dónde realmente está el problema, adónde asciende, adónde quieren regresar estos jóvenes y buscar espacios en el sistema educativo”, señaló en el Estadio Olímpico Universitario.

Trump formalizó ayer la cancelación del DACA, lo cual afectará a por lo menos 622 mil 170 jóvenes indocumentados nacidos en México.

Los mexicanos representan 79% de los 787 mil 580 beneficiados de DACA, mejor conocidos como dreamers, según cifras de La Oficina de Ciudadanía y Servicios Migratorios (USCIS).

Advierten deportaciones. Especialistas consultados coincidieron en que la cancelación del programa podría representar que en los próximos seis meses comience la detención y deportación a México de 600 mil de estudiantes indocumentados de origen mexicano por la policía migratoria de Estados Unidos.

Consideraron que si no hay una iniciativa ratificada y publicada por el gobierno federal estadounidense, habrá deportaciones para los jóvenes que habían sido beneficiados con este programa de la administración del ex presidente Barack Obama.

Según Tomás Milton Muñoz Bravo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el riesgo es que en los últimos 12 años ninguna iniciativa referente a la migración ha sido aprobada en ambas cámaras, “así que la situación es difícil”.

“Las acciones del presidente Trump no van encaminadas a solucionar el problema, sino a pasarlo al Congreso de su país para que se pronuncie sobre el asunto. Para Trump lo importante es decirle al electorado que el programa concluye, aunque en realidad lo que está haciendo es turnarle la responsabilidad al Congreso”, explicó Muñoz Bravo.

El gobierno de Obama llamó dreamers o “soñadores” a cientos de miles de jóvenes que cuando niños fueron llevados como indocumentados por sus padres a Estados Unidos, se criaron allá y nunca volvieron a México o a sus países de origen, por lo que se consideran estadounidenses aunque legalmente no lo sean.

El problema de los dreamers no nació con Donald Trump, pero durante la gestión Obama hubo un esfuerzo para llegar a un acuerdo legislativo que regularizara su situación. Un reporte del Pew Research Center de 2016 encontró que los jóvenes nacidos en México y llegados como indocumentados a Estados Unidos antes de los 16 años conforman más de tres cuartas partes del número de beneficiarios de DACA, un programa que les ofrecía protección temporal para no ser deportados.

Lo más conveniente para los jóvenes pero también para Estados Unidos sería que se encontrara una manera de legalizar su estatus migratorio, consideró Laura Del Alizal Arriaga, del Departamento de Sociología, Unidad Iztapalapa, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), pero la situación es compleja.

“Los republicanos tienen mayoría y es difícil para los demócratas tomar decisiones, no tienen las mayorías necesarias de ninguna de las dos cámaras para que pudieran empujar. Me parece que los legisladores están divididos independientemente de su filiación partidaria: en ambos partidos hay gente en contra de que se legalice la situación de los jóvenes, y gente que está dispuesta a ofrecerles una salida. Ahorita va a depender de la forma en que se presente el caso”, comentó.

Ernesto Padilla Villamour, también de la FCPyS de la UNAM, expuso que en todo este proceso no se debe olvidar la influencia de empresarios que se han pronunciado en favor de estos jóvenes, pues son una importante fuerza laboral en la Unión Americana.

“Si se hace un mapa de dónde se ubican, se podrá notar que son entidades en donde el voto latino ha sido importante, por lo que la iniciativa de Trump implica una estrategia para tratar de frenar esos enclaves estratégicamente dominados por los demócratas”, explicó el académico.

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