Tensiones previas a la próxima Cumbre de las Américas

La VIII Cumbre de las Américas se centrará en la corrupción regional y los señalamientos al gobierno de Venezuela que está acusado de ignorar los procesos democráticos en los últimos años
Tensiones previas a la próxima Cumbre de las Américas
(Foto: AFP)
10/04/2018
17:46
Patricia San Juan
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Los protagonistas en la VIII Cumbre de las Américas serán el problema de la corrupción regional y los señalamientos al gobierno de Venezuela que está acusado de ignorar los procesos democráticos en los últimos años, que llevaron a Perú, el país anfitrión, a retirar la invitación al presidente Nicolás Maduro.

La edición de esta cumbre, que se celebra cada tres años, llevará por nombre “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”. Cada reunión pretende que los presidentes de los países invitados reflexionen y se comprometan a generar cambios en todo el continente que beneficien a los ciudadanos. A pesar de estas intenciones las cumbres no han logrado profundas modificaciones en las políticas americanas.

En 1994, cuando se celebró en Miami la primera de estas citas, se preveía como eje principal la realización de un acuerdo continental que permitiera el libre comercio y la integración regional. La intención era amplificar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El plan se llamaría Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), pero este no llegó a concretarse por diferencias en los planes económicos de cada país o por rencillas ajenas a los pactos internacionales, como es el caso de la exclusión de Cuba por la guerra fría.

Estos esfuerzos han quedado rezagados tras las promesas regionales de conformar tratados compactos que después serían integrados en su totalidad. Es el caso del Mercosur que formaron Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, o la Alianza del Pacífico que agrupa a Chile, Colombia, México y Perú.

LA CORRUPCIÓN, EL GRAN PROBLEMA DE AMÉRICA LATINA
Un tema que afecta a la mayoría de los países por igual es la corrupción, en particular las investigaciones que se llevan a cabo en varios países sobre los sobornos entregados por la empresa brasileña Odebrecht a funcionarios para conseguir contratos.

Este escándalo ha puesto en tela de juicio la credibilidad de importantes políticos de la región y ya cobró su primer víctima de alto nivel: Pedro Pablo Kuczynski, quien debía ser el anfitrión y hasta el pasado 21 de marzo ejercía como presidente de Perú. Se vio obligado a renunciar, envuelto en un videoescándalo de sobornos y acusaciones de haber recibido dinero de la empresa brasileña.

Distintos países han experimentado estas medidas como es el caso de Otto Pérez Molina, presidente de Guatemala, que también fue retirado de su cargo o el sonado caso del Ex presidente Lula Da Silva, condenado a 12 años de prisión por corrupción y lavado de dinero. Mientras la investigación se mantiene en pie los políticos de América Latina continúan atentos a los resultados.

La Cumbre también se caracteriza por ser testigo de la primera vez que un presidente de Estados Unidos no acude. A esto se suma  que Donald Trump lleva casi un año en el poder y aún no viaja a ningún país de América Latina, contrario a la tradición de sus antecesores, que procuraban generar lazos con el resto de los países del continente, principalmente con México, por ser su vecino y socio comercial.

Esta distancia, su agresiva política antiinmigrantes y la reafirmación de la construcción del muro en la frontera mexicana ha caracterizado, hasta ahora su postura regional. Esto se contrapone con el planteamiento hecho la semana pasada por la Casa Blanca, en el sentido de que la apuesta principal de EU en la cumbre sería colocarse  como principal socio comercial de América Latina. Ante la ausencia de Trump el encargado de esa misión será el vicepresidente Mike Pence.

LA AUSENCIA DE MADURO
Otra ausencia será la del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a quien le fue retirada la invitación luego de que el Grupo de Lima, conformado por 12 países principalmente latinoamericanos condenara lo que consideran como la ruptura del orden democrático por parte del gobierno venezolano.

Antes de Venezuela el país que no estaba invitado a la cumbre era Cuba, el cual no formó parte de estas reuniones hasta 2015. Aquella última cumbre, celebrada en Panamá, estuvo protagonizada por la reconciliación moderada entre la isla y Estados Unidos.

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