Separatistas catalanes mantienen la mayoría

Bloque se impone en elecciones a los que rechazan independencia; Partido Ciudadanos es el gran ganador; el PP de Rajoy, el perdedor
Catalanes celebran tras la jornada electoral de ayer en la que los independentistas se impusieron, aunque aún deben pactar para poder formar gobierno. (ALBERT GEA. REUTERS)
22/12/2017
01:40
Jerónimo Andreu / Corresponsal
Madrid.
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Un pacto entre los tres partidos que el 27 de octubre declararon la independencia de Cataluña podrá volver a gobernar la comunidad autónoma española, con Carles Puigdemont de nuevo como presidente.

En las elecciones autonómicas de ayer en Cataluña se impuso este bloque independentista (70 parlamentarios) frente a los partidos defensores de continuar formando parte de España (65). La lista más votada fue, sin embargo, la de Ciudadanos (37 diputados), un partido de centroderecha que se fundó en Cataluña para luchar contra la hegemonía nacionalista y que ha terminado siendo el más favorecido por la tensión vivida durante este año de pulso independentista.

La participación en las elecciones alcanzó el récord del 82% del censo. La jornada empezó con larguísimas filas para votar. La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, lo hizo en Barcelona entre gritos de “fascista” y “fuera”, pero también de “presidenta”. Pese al buen resultado, su victoria no le permitirá gobernar si los dirigentes independentistas cumplen las expectativas y repiten el acuerdo que alcanzaron tras las elecciones de 2015.

A pesar del desgaste de este último año por el fracaso de la declaración independentista, los votantes volvieron a apoyar a los defensores de la secesión y castigaron a quienes apoyaron la iniciativa del presidente español, Mariano Rajoy, de destituir al gobierno catalán e intervenir la autonomía. La propia formación de Rajoy, el Partido Popular, fue última en los comicios, con sólo tres diputados.

Las dos grandes fuerzas nacionalistas quedaron muy igualadas tras una campaña en la que sus líderes estuvieron ausentes. Carles Puigdemont, presidente destituido de Cataluña y líder de Junts Per Catalunya (JxC), se refugia en Bélgica de los tribunales españoles que lo acusan de rebelión por declarar la independencia. Oriol Junqueras, ex vicepresidente y cabeza de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), está encarcelado por el mismo delito.

Ayer se impuso Puigdemont (34 parlamentarios contra 32), pero la división entre los dos partidos no está cerrada. Puigdemont y los cuatro ex consejeros de su gobierno que escaparon con él a Bruselas incluso siguieron la noche electoral separados, debido a que dos de ellos se presentaban en la lista de ERC y dos con JxC.

“El Estado español ha sido derrotado. Rajoy y sus aliados han recibido una bofetada de los catalanes han perdido el plebiscito con el que buscaban legitimar el golpe de Estado del 155”, reaccionó Puigdemont a los resultados, haciendo referencia al artículo de la Constitución española que el presidente español utilizó para destituirlo.

Puigdemont pidió “una rectificación” al gobierno, una “reparación” en forma de “disculpa” del rey Felipe y de Rajoy, y una “restitución para que los presos salgan de la cárcel”. También aseguró que “Europa tiene que tomar nota” y apoyar a los nacionalistas catalanes.

Por su parte, Arrimadas dijo, al celebrar el triunfo de Ciudadanos con miles de simpatizantes, que “ha quedado más claro si cabe... que la mayoría social está a favor de la unión con el resto de españoles y el resto de europeos, y los partidos nacionalistas nunca más podrán hablar en nombre de toda Cataluña, porque Cataluña somos todos”.

ERC y JxC comenzarán ahora las negociaciones para formar gobiernos condicionados por el laberinto legal en el que están atrapados. Puigdemont podrá ser presidente, pero ERC le exige que antes regrese a Cataluña, y eso implicaría que fuese arrestado.

También deberán decidir si insisten en la declaración de independencia o aceptan discutir con Madrid un nuevo encaje legal de Cataluña en el país. Mientras, el tercer partido independentista necesario para alcanzar una mayoría de gobierno —la izquierda antisistema de la CUP—, exige la secesión unilateral. Frente a esta posibilidad, el gobierno español mantiene el control de las instituciones autonómicas y podría resistirse a devolverle el autogobierno a Cataluña si su proyecto sigue siendo romper el país.

La fecha límite para votar en el parlamento catalán un presidente es el 7 de abril. Si no se lograra un acuerdo, se convocaría de nuevo a elecciones. Con información de agencias

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