Reforma fiscal republicana se tambalea en el Senado

Legisladores incluyen diversas cláusulas a cambio de apoyarla; se prevé que la votación se realice la próxima semana
En duda. El senador Bob Corker, se mostró en contra de la propuesta de reforma fiscal durante la primera votación (JOSHUA ROBERTS. REUTERS)
15/12/2017
02:32
Víctor Sancho / Corresponsal
Washington
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La reforma fiscal prometida por los republicanos y el gobierno de Donald Trump mostró ayer síntomas de debilidad tras la aparición de nuevas voces en el partido que están dispuestas a no dar su apoyo si no se aprueban sus requisitos.

El más reciente ultimátum corrió a cargo del influyente senador Marco Rubio, quien amenazó con votar negativamente al plan de recortes de impuestos republicano si no se incluía una cláusula para familias de bajos ingresos con hijos. La enmienda está copatrocinada por otro senador, Mike Lee, quien dijo que está en el listado de “indecisos” sobre el texto. En ese grupo también está al menos una senadora republicana más, Susan Collins.

La Casa Blanca se mostró abierta a debatir e incluir las demandas de Rubio y más teniendo en cuenta el poco margen de maniobra que tienen. El liderazgo conservador no se puede permitir más deserciones —uno de sus senadores, Bob Corker, ya votó negativamente en la primera aprobación—.

Al drama republicano se añaden las dudas sobre el estado de salud de dos senadores, que podrían ausentarse en la trascendental votación.

Las discusiones no pueden alargarse: los conservadores deben darse prisa y aprobar el texto antes de que acabe el año, ya que a partir de enero su control del Senado va a mermar con la llegada del demócrata Doug Jones, quien el martes les arrebató uno de los asientos por Alabama.

El director de la ofician de presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, pronosticó que el voto debería producirse entre el martes y el miércoles de la próxima semana.

El liderazgo republicano, que el miércoles pasado aseguró que ya tiene un acuerdo de consolidación de las propuestas aprobadas por al Cámara de Representantes y el Senado de EU e incluso que tenía los votos para pasar el texto, acumulan dudas para el que tenía que ser su gran logro del año.

Por si acaso, el vicepresidente Mike Pence canceló su viaje a Israel, por si su voto fuera necesario en el Senado para destrabar la aprobación de la que sería el primer gran triunfo legislativo de la era Trump.

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