“Recen por mí”, pide Francisco en Perú

Pontífice inicia en Lima la segunda parte de su gira por Sudamérica; visiblemente cansado, es recibido por autoridades y miles de fieles
A su llegada a la Nunciatura Apostólica en Lima, el Papa saludó a algunos de los presentes. “Muchas gracias por haber venido hasta aquí. Gracias de corazón”, les dijo. (SEBASTIÁN CASTAÑEDA. EFE)
19/01/2018
02:22
José Meléndez / corresponsal
Lima.
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Sonriente pero con un visible agotamiento tras intensas jornadas en Chile, el papa Francisco llegó ayer a Perú a las 16:32 horas locales (15:32 en el centro de México) y 22 minutos después tocó suelo peruano para iniciar una visita que concluirá el próximo domingo por la tarde.

“Muchas gracias por haber venido hasta aquí. Gracias de corazón”, dijo el Sumo Pontífice en su primer mensaje en público al llegar unos 70 minutos después a la Nunciatura Apostólica, en el distrito limeño de Jesús María, y saludar desde un micrófono cerca de la puerta de esa delegación diplomática a miles de jubilosos fieles católicos peruanos que lo esperaban afuera con oraciones y cánticos.

Luego los bendijo, rezó por la Virgen María y pidió a los asistentes: “Recen por mí, no se olviden”.

Sin ocultar su cansancio, descendió del avión A 321 de la aerolínea chilena Latam que lo trasladó desde Chile y aterrizó en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, en Callao, al oeste de la capital peruana.

El Papa inició su visita a Chile el lunes por la noche y la concluyó ayer en la tarde con anticipación, por lo que su arribo a Perú, previsto para las 17:20 hora local (una menos en México), se registró 48 minutos antes.

El nuncio apostólico en Perú, el italiano monseñor Nicola Girasoli y un responsable del protocolo peruano subieron a la aeronave para ofrecer un primer recibimiento a Francisco.

El Pontífice traspasó la portezuela y, por el fuerte viento, se quitó de su cabeza el solideo o casquete blanco de seda. Con incomodidad bajó hacia la escalinata, se tambaleó y descendió con dificultad, pero sonrió al tocar la pista, se volvió a poner el solideo y avanzó hacia una alfombra roja, donde le esperaron el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, y su esposa, la politóloga estadounidense Nancy Ann Lange.

Tras dialogar con la pareja, recibió sonriente unas flores que le entregaron Alana y Valentino, niños peruanos ataviados con trajes tradicionales.

Posteriormente se le acercaron el cardenal primado de Perú, arzobispo Juan Luis Cipriani; el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monseñor Salvador Piñeiro, y el obispo de Callao, monseñor José Luis del Palacio Pérez-Medel.

Sin discursos, en la recepción hubo 21 disparos de cañón, honores militares con saludo a la guardia de honor y a las banderas de Perú y de la Santa Sede, himnos de ambos Estados, danzas folclóricas y presentación del séquito papal y del gabinete de gobierno.

Un coro infantil y juvenil de la orquesta Sinfonía por el Perú interpretó cantos religiosos y música peruana.

Fue la bienvenida al argentino Jorge Mario Bergoglio que el 13 de marzo de 2013 se convirtió en el primer Pontífice latinoamericano.

Kuczynski y Lange lo acompañaron a pie por un pasillo interno de la base hasta un automóvil cerrado que el Pontífice abordó a las 17:11. A las 17:12 emprendió el viaje a la Nunciatura. En una escala callejera, cambió de transporte para abordar el famoso papamóvil, desde donde saludó a la multitud que lo vio pasar.

Hoy viajará a Puerto Maldonado, en el oriente del país, y mañana a Trujillo, en el norte. El domingo concluirá su visita con eventos en Lima.

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