Se encuentra usted aquí

Planes “patito”

El presidente se limita a anunciar hazañas nunca alcanzadas, cosas nunca vistas, como vil anunciante de un circo. Se adjudica todo el crédito y luego se retira a las sombras
01/02/2018
02:10
Antonio Rosas-Landa
-A +A

Por Antonio Rosas-Landa

Escuché el mensaje del estado de la administración Trump con la intención de encontrar algún punto de acuerdo que pudiera analizar sin criticar. Fue imposible.

Las posiciones del presidente de Estados Unidos sobre seguridad nacional e inmigración son bien conocidas. Usa el terrorismo, los pandilleros de la MS-13 o el narcotráfico para justificar sus políticas restriccionistas y ultranacionalistas.

Lo que sí reconozco es que es un gran vendedor. En su discurso haría pensar a los mal informados que este país es más exitoso que nunca y que sus logros son los mejores en la historia. Sin embargo, sus afirmaciones están fincadas en ficción o en viles mentiras.

Para ejemplo, un botón. Su prometido plan de infraestructura debía, en teoría, unificar a demócratas y republicanos sobre la creación de empleos, estimular industrias y modernizar carreteras, puentes y aeropuertos. No obstante, el plan raya en el fraude al proponer una inversión de 200 mil millones de dólares para, milagrosamente, obtener un impacto total de 1.5 billones en la economía.

En un reporte hecho por la Asociación Nacional de Ingenieros se afirmó que la infraestructura nacional está reprobada. Según ellos, es necesario invertir 4.6 billones para el año 2025 en infraestructura. De lo contrario, la economía perderá dinamismo. La cantidad estipulada en el plan Trump está muy por debajo de lo estimado por los ingenieros. Pero lo más grave es que su plan es “patito”, porque sólo compromete una minúscula fracción —200 mil millones del gobierno federal—. ¿Cómo conseguir los otros mil 300 millones? Ese será problema de los estados, municipios y las asociaciones que hagan con la iniciativa privada.

Hoy en día es casi imposible que la Federación ofrezca el 100% del financiamiento. Por lo que estados, municipios e inversionistas llegan a acuerdos para concesionar peajes u otras formas de ingreso una vez que las obras son terminadas.

Pero Trump no habla de eso. El presidente se limita a anunciar hazañas nunca alcanzadas, cosas nunca vistas, como vil anunciante de un circo. Se adjudica todo el crédito y luego se retira a las sombras. En esas tinieblas vive el fantasma del cómo demonios implementarán los otros niveles de gobierno sus promesas huecas.

Según un borrador del plan, 100 mil millones irán a proyectos urbanos, 50 a proyectos rurales y otros 50 a “proyectos transformadores”. Es claro que los proyectos en las grandes metrópolis encontrarán socios capitalistas porque serán rentables al ser concesionados. Nueva York o Massachusetts encontrarán la forma de llevarse un pedazo del pastel para puentes o carreteras. Pero los 50 mil millones en proyectos rurales son claramente insuficientes, pues difícilmente lograrán convenios con la iniciativa privada. Irónicamente, son las áreas rurales donde los beneficios serán magros y donde viven mayormente los simpatizantes de Trump.

En los años que he vivido en EU he visto cómo las autopistas se han deteriorado, los puentes exhiben niveles preocupantes de corrosión y sé que los sistemas que controlan el tráfico aéreo son antiguos y propensos a ineficiencias y hasta a colisiones. Por ello, sin importar la inclinación política todos deseamos ver inversión en infraestructura. El presidente pudo capitalizar sobre esta expectativa y hacer un buen trabajo. Pero no, el defraudador en jefe tiene que ser consecuente con sus estafas y prometer que si estira el brazo arrancará un pedazo del horizonte.

Finalmente, Trump demanda eliminar regulaciones ambientales y laborales para agilizar la construcción de los proyectos de infraestructura.

Si bien tiene un punto en reducir innecesarios trámites burocráticos, es verdaderamente preocupante pensar cómo sus planes impactarán al medio ambiente y la calidad de vida de todos. Mientras Trump siga presentando planes “patito”, este mandatario seguirá reducido a una especie de “Fake President”.

 

Periodista

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS