“No sabía si gritar o llorar. He gritado. Es una fiesta”

Cientos de jóvenes peruanos esperaron por horas, con tal de ver a Francisco (SEBASTIÁN CASTAÑEDA. EFE)
19/01/2018
02:22
José Meléndez / corresponsal
Lima.
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Perú está de fiesta por una tercera visita papal. Decenas de miles de felices peruanos se lanzaron ayer a las calles de Lima para ofrecer un masivo recibimiento callejero al papa Francisco. Fue un mar humano.

“Lo pude ver y lo grabé con mi teléfono celular”, contaba la limeña Alejandra Lamatta, de 26 años.

A bordo de un automóvil cerrado color negro, Francisco inició el camino del aeropuerto a la Nunciatura Apostólica.

Siempre sonriente, se sentó en el asiento trasero derecho con la ventanilla abierta para saludar a miles de peruanos que lo esperaban.

Al salir de la base, varias personas rompieron el riguroso cerco policial y llegaron hasta la ventana trasera izquierda del vehículo para fotografiarlo con sus teléfonos. El cuerpo de seguridad los retiró y reforzó el cordón policial.

El primer trecho, de unos ocho kilómetros, lo hizo en ese vehículo. Para el segundo cambió de automóvil, se detuvo frente a una estatua de la Virgen Inmaculada Corazón de María en un rincón limeño y subió al papamóvil.

El júbilo peruano se desbordó luego de casi 30 años sin una visita papal, ahora bajo el lema “Unidos por la Esperanza”. La anterior ocurrió en 1988, cuando Juan Pablo II visitó por segunda vez a esta nación. La primera fue en 1985.

“No lo pude ver”, lamentó el peruano Giacomo Bando, comerciante de 41 años. Sin embargo, eso no mermó su ánimo. “Espero que la presencia del Papa en Perú traiga esperanza y que mueva los corazones de los políticos. No pude verlo pero su ‘vibra’ se siente”, aseguró.

Para Flavio Solís, mecánico automotriz de 48 años, “tener al Papa en Perú es una bendición para que traiga la paz, cese la inseguridad y la corrupción y haya un reencuentro de todos los peruanos”.

Vilma Sempertigue, profesora jubilada de 72 años, dijo que “ver al Papa fue algo indescriptible. No sabía si gritar o llorar. He gritado. Es una fiesta”.

 

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