“México no debe dejar de mirar al sur”

Pensar en Latinoamérica, clave frente a retórica antiinmigrante, dice; corrupción, un problema “mucho más profundo” entre los mexicanos
Sergio Fajardo Valderrama, Candidato presidencial en Colombia (CRISTOPHER ROGEL BLANQUET. EL UNIVERSAL)
14/02/2018
02:46
Guadalupe Galván
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“México no debe dejar de mirar al sur”. Así lo señala el candidato presidencial colombiano Sergio Fajardo Valderrama, quien, en entrevista con EL UNIVERSAL, alerta del problema de corrupción que sacude a Colombia, pero que en México, al que llama su segundo país, considera es “mucho más profundo”.

Fajardo, de 61 años, ex alcalde de Medellín y ex gobernador de Antioquia, se ubica entre el primero y segundo lugar en las encuestas con miras a la primera vuelta de las presidenciales colombianas del 27 de mayo. Y frente a los partidos políticos tradicionales, la apuesta de este doctor en Matemáticas, ex profesor distinguido de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Instituto Tecnológico de Monterrey, es “la reconciliación”.

Usted es candidato presidencial en un momento clave en la historia de Colombia, tras la firma del acuerdo de paz con las FARC, con un candidato que viene de la ex guerrilla...

—Colombia vive un momento histórico por lo que está en juego. Se firmó un acuerdo de paz que se sometió a un plebiscito y una votación donde ganó el no. Colombia quedó con una fractura. Las FARC tienen cupos garantizados [en el Congreso]. A los que votaron “no” al acuerdo, ello les produce malestar. Y la taza se terminó de llenar con el escándalo de corrupción de Odebrecht. El país manifestó su indignación. Hoy, la corrupción es el principal problema que enfrenta la nación. Nosotros estamos a favor del acuerdo de paz, [pero el gobierno] no hizo lo que se llama pedagogía de la paz, no explicó por qué todo ese esfuerzo tiene sentido.

En la campaña hemos visto que al candidato de las FARC [Rodrigo Londoño] le han aventado de todo... Es legítimo que la gente exprese su malestar, lo que no es legítimo es la violencia física, porque eso sólo incita a más violencia.

¿Y el Ejército de Liberación Nacional (ELN)? ¿Es posible una negociación?

—El ELN rompió el diálogo con el gobierno. No entendió que negociar es un paso político. Lo que ha hecho es terrorismo puro. Sólo queda combatirlo con toda la fuerza pública.

Hablaba del tema de la corrupción.

—La lucha contra la corrupción es nuestra bandera —Fajardo es candidato por la Coalición Colombia, conformada por el movimiento Compromiso Ciudadano, que él lidera, Alianza Verde y Polo Democrático Alternativo— en lo político y en lo público. La corrupción no es un problema de leyes. Es un problema ético y profundo de la sociedad. Requiere de múltiples respuestas desde diferentes perspectivas. La primera, la campaña electoral. Los que compran líderes llegan a robar, con puestos, con contratos. Lo primero es eso, la campaña electoral. Porque una vez que llegan al poder, es muy difícil sacarlos. Nuestro lema es: ‘Ni un peso por un voto’. Siendo gobernador, hicimos la Feria de la Transparencia, porque la corrupción se mueve en la oscuridad.

¿Cómo ve lo que está pasando en México, las elecciones, la violencia y la corrupción?

—Colombia y México tienen muchos elementos en común. Existe una gran afinidad, más allá del narcotráfico. México es mi segundo país. Siempre lo he dicho, que si no viviera en Colombia, viviría en México.

En el tema de la corrupción, me parece que el problema es mucho más profundo en México que en Colombia. Es una situación crítica.

En cuanto a lo que pasa con Estados Unidos, le diría a México que “no debe dejar de mirar al sur”. Porque todos somos latinoamericanos.

Usted es un candidato independiente, ¿ve eso como una ventaja en estos momentos?

—Algunos diarios me describieron como “el más independiente de los independientes”. Pero no se trata sólo de ser independiente. Nosotros cambiamos la manera de hacer política. Y yo tengo una trayectoria y credibilidad.

Pero existe decepción respecto de los políticos tradicionales.

—Sí, sin duda. Los políticos, los partidos políticos y el Congreso son los más detestados entre los colombianos. Son obsoletos y no inspiran nada.

¿A qué se refiere con cambiar la política?

—En mi libro El poder de la decencia señalo que tenemos que pensar en cuáles son nuestros principios, actuar de manera coherente y transparente. Nosotros decimos que los medios justifican el fin. Muchos dicen que el fin justifica los medios pero, para nosotros, el camino es lo que vale.

¿Y cuál es su propuesta?

—La mía es una propuesta de reconciliación. Es hora de romper esas fronteras, de superar aquello de izquierda y derecha. La vida no es sí o no, hay muchos términos medios.

Venezuela enfrenta una crisis que está afectando a Colombia, con un éxodo masivo de migrantes. ¿Cómo ve este problema?

—Es un problema que se origina por un gobierno que destruye la democracia, la riqueza social y la economía política. De ahí se deriva la crisis migratoria, de un gobierno que yo llamo la dictadura del siglo XXI.

Nosotros con los venezolanos tenemos una historia de solidaridad. ellos nos recibieron y ayudaron. Tenemos la obligación ética de recibir venezolanos y de ser solidarios, pero en este tema Colombia necesita de la ayuda internacional. El gobierno debe llevar el asunto a las instancias internacionales.

Las comunidades, como Cúcuta, adonde llegan los venezolanos enfrentan problemas de salud, de educación, con la seguridad, con el empleo y problemas de prostitución. Se genera una crisis de Estado. Es algo que hay que resolver. Hay que afinar también los mecanismos para ver quién entra, que no entren, por ejemplo, los delincuentes. Se necesita un esfuerzo para atender también a los colombianos, no descuidarlos.

¿Qué ha significado para Colombia la llegada al poder en Estados Unidos de un personaje como Donald Trump?

—Colombia ha mantenido una relación bipartidista con Estados Unidos. Hemos logrado mantener una buena cooperación, [aunque] se han disminuido los recursos [que destina EU al país].

Y su retórica antiinmigrante...

—En términos de América Latina, me parece que la idea de construir un muro es ofensiva con toda América Latina, no sólo con México.

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