Se encuentra usted aquí

Mara deja saldo de sangre en Guatemala

Perecen siete durante una irrupción en Hospital Roosevelt; hay 12 herido; pandilla entró a rescatar a un miembro activo de la MS-13, que logró escapar
Un cuerpo yace junto a un rifle, tras el ataque de mareros en el Hospital Roosevelt de la capital guatemalteca. El objetivo, logrado, era rescatar a Anderson Daniel Cabrera Cifuentes, de la MS-13. (LUIS ECHEVERRÍA. REUTERS)
17/08/2017
01:53
José Meléndez, corresponsal
-A +A

La Mara Salvatrucha (MS—13), temible pandilla acusada de malévola y violenta por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arrastró ayer en la mañana a Guatemala a su mortal y sangriento rastro con un intenso ataque a balazos que lanzó en la consulta externa del Hospital Roosevelt, de la capital guatemalteca, dejó al menos siete muertos y 12 heridos, y causó pánico y caos en el centro de salud, confirmaron fuentes oficiales de ese país centroamericano.

El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, calificó los hechos como “actos terroristas en contra de los guatemaltecos”, advirtió que “la solución no es llenando de soldados y de policías las calles” y alertó de que las maras portan fusiles de alto calibre y son financiadas por mafias del narcotráfico.

La balacera generó terror dentro y fuera del hospital, en pacientes, visitantes, personal médico y administrativo, por lo que autoridades sanitarias ordenaron desalojar varias áreas mientras efectivos policiales verificaron si algunos atacantes quedaron ocultos dentro del cetro médico. Los cadáveres quedaron en un parqueo del Roosevelt y en el interior del hospital.

El Ministerio de Gobernación de Guatemala admitió que el ataque fue “muy bien planificado” e informó que “todo inició” cuando cinco sicarios de la MS-13, dirigidos por un menor guatemalteco, de 17 años y alias El Niño, incursionaron a balazos a consulta externa para liberar al guatemalteco Anderson Daniel Cabrera Cifuentes, “miembro activo” de MS-13.

Procedente de un penal donde estuvo preso desde diciembre de 2013 por asesinato, tentativa de asesinato, asociaciones ilícitas y conspiración, Cabrera llegó a una cita médica vigilado por tres custodios, dos de los cuales perecieron, y logró fugarse, precisó el reporte. Los sicarios escaparon pero fueron capturados tras una cacería policial, agregó.

El caso provocó conmoción y aportó nuevas bajas a la violencia en Guatemala, que en diciembre de 2016 conmemoró 20 años del fin de una guerra por el choque comunismo y anticomunismo que, de 1960 a 1996, se saldó con más de 200 mil muertos y desaparecidos.

Como sus vecinos, Honduras y El Salvador, con los que forma el Triángulo Norte de Centroamérica, Guatemala padece el acoso de maras y crimen organizado y registró 17 mil 101 homicidios de 2014 a 2016, informó el estatal Instituto de Ciencias Forenses. Con 3 mil 162 asesinatos de enero a julio de 2017, el promedio fue de 14.91 por día, similar al de 2016, con 5 mil 459 casos, detalló.

La MS-13 y su rival, la Mara 18 (M-18), son las pandillas más peligrosas del Triángulo. Con presencia en México, EU y Europa, la MS-13 se convirtió en las últimas semanas en blanco del presidente Trump, quien la culpó de crear “zonas de guerra”.

Ambas surgieron en la década de 1980 en California entre centenares de miles de salvadoreños, hondureños y guatemaltecos que emigraron a esa zona para huir de las guerras centroamericanas y crearon fuerzas para defenderse de pandillas de blancos, negros, asiáticos y otras etnias y redes.

Los primeros mareros viajaron entre 1990 y 1993 de EU al Triángulo en masivas deportaciones de migrantes irregulares y reprodujeron en sus países el modelo de pandilla, con extorsiones, asesinatos, asaltos, robos y otras modalidades y luego nexos con el crimen organizado transnacional para sicariato y narcomenudeo.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS