Los países abren un camino tan difícil como necesario

Imagen difundida ayer de la firma hecha por el líder norcoreano Kim Jong-un en el libro de visitas de la Casa de la Paz, en Corea del Sur. Foto: AFP
30/04/2018
03:28
Enriqueta Cabrera
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Es el inicio, nada está concluido, pero Corea del Norte y Corea del Sur firmaron los acuerdos más importantes desde el armisticio que puso fin de la guerra de Corea en 1953. El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un y el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, se comprometieron a la paz entre los dos países y la desnuclearización de la península.

Por primera vez un líder norcoreano pisa Corea del Sur, el sitio fue la localidad fronteriza de Panmunjong, donde se realizó la cumbre. Moon, a su vez, pisó territorio norcoreano. Los simbolismos son importantes como determinación del compromiso político entre los dos gobiernos. En el centro: la paz entre los dos países y la desnuclearización de la península coreana, queda hacia delante un camino largo a partir de coincidencias generales.

En el centro de los acuerdos se ubica la paz entre Corea del Norte y Corea del Sur, que tiene un hondo significado y abre la posibilidad pactada explícitamente de la unión de familias divididas por la guerra de 1950-1953, uno de los conflictos armados más sangrientos de la historia y con mayor costo humano en muertos, heridos y mutilados.

Hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética se habían dividido la península de Corea: al norte del paralelo 38, la URSS, y al sur, EU.

La URSS invadió Corea del Sur el 23 de junio de 1950. Estados Unidosdefendió al sur, mientras que la República Popular de China apoyó a la URSS y al norte. Las tropas estadounidenses forzaron el retorno de las fuerzas invasoras atrás del paralelo 38. Aquella guerra duró tres años. En 1953 se firmó un armisticio (cese de las hostilidades entre las dos partes) pero nunca se firmó un tratado de paz.

De manera que, oficialmente, Corea del Norte y Corea del Sur son aún dos países en guerra. De ahí la importancia del acuerdo alcanzado para firmar la paz.

Las historias de Moon y Kim reflejan lo que fue aquella guerra. Kim Jong-un es el tercero de una dinastía que desde 1953 gobierna norcorea, estudió en Suiza, y se le considera responsable de graves violaciones a los derechos humanos. Los padres de Moon huyeron de Corea del Norte, el hijo estudió leyes y fue encarcelado por protestar contra el autoritarismo en Corea del Sur, según cita un artículo de The New Yorker. Fue electo presidente de Corea del Sur en 2017, desde entonces planteó la necesidad de un diálogo con Norcorea, Trump lo criticó por aquella “debilidad” que ahora aplaude.

El otro gran tema de la cumbre coreana, es la desnuclearización de la península. Corea del Norte aceleró el desarrollo de sus armas nucleares en 2016 y 2017 cuando después de algunas pruebas nucleares mostró al mundo y, en particular a Estados Unidos, que había alcanzado la capacidad de desarrollar misiles intercontinentales que podrían alcanzar territorio estadounidense. Una guerra verbal de insultos y amenazas se desarrolló entre Kim y Donald Trump, las sanciones contra Corea del Norte se endurecieron. A fines de 2017 hubo un giro en la posición de Kim y a partir de entonces los acercamientos políticos con Corea del Sur avanzaron.

Kim está cerca de alcanzar un encuentro con EU para abordar una eventual desnuclearización. Ahí quedan abiertas todas las interrogantes, la mayor es si Kim estaría dispuesto a abandonar las armas nucleares de Corea del Norte. ¿Qué es lo que entiende por desnuclearización? ¿A cambio de qué o cómo Corea del Norte renunciaría a las armas nucleares? ¿Sería posible?

La desnuclearización debe suponer acuerdos precisos de desarme nuclear verificable, no pueden ser compromisos vagos. ¿Qué significaría que Washington no logre el pretendido desarme nuclear de Corea del Norte? Frustración de expectativas puede significar una explosión de reacciones peligrosas.

Se han dado pasos importantes, pero no es hora de cantar victoria. Hay mucho por construir entre Washington y Pyongyang. ¿Habrá paciencia para lograr el objetivo que hoy se antoja aún inalcanzable?

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