La magnitud no lo es todo; ¿qué hace a algunos sismos más destructivos que otros?

La capacidad destructiva de un sismo depende de la combinación de varios factores como ubicación, magnitud, profundidad, distancia del epicentro, entre otros
FOTO: AGUSTIN SALINAS/EL UNIVERSAL
08/09/2017
03:24
Ana Espinosa
-A +A

De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional, el sismo registrado la noche de este jueves al suroeste de Chiapas fue de 8.2 grados en la escala de Richter, dejando daños fuertes en los estados de la costa del Pacífico y más de 30 víctimas fatales -hasta el momento-, mientras que en el centro del país sólo se registraron daños leves a edificios e infraestructura y el derrumbe de algunas bardas, sin que se reportaran daños mayores ni victimas.

Por otro lado, el terremoto que en 1985 causó severos destrozos en la Ciudad de Mexico y dejó más de 3 mil muertos, fue de 8.1 grados en la escala de Richter, una magnitud menor al movimiento registrado hoy.

¿Cómo puede un terremoto de magnitud más baja causar muchos más daños?

La respuesta no es sencilla pues la capacidad destructiva de un sismo depende de la combinación de varios factores, según detalla el reconocido Instituto Smithsoniano de EU.

Ubicación: Esta es quizá la más obvia. Un terremoto que remece un área altamente poblada puede causar un mayor daño que uno que ocurre en un área con pocos habitantes o en medio del océano.

Magnitud: Los científicos utilizan numeros para representar la cantidad de energía liberada por un sismo. La conocida escala de magnitud Richter es logarítimica, lo que significa que cada nivel representa un incremento de la energia de un factor de 10. Mientras más energía tenga un terremoto, más capacidad destructiva puede tener, aunque esta puede ser atenuada al combinarse con otros factores.

Profundidad: En general, los sismos ocurridos a una mayor profundidad causan menos daños porque la mayoría de su energia se disipa antes de llegar a la superficie.

Distancia del epicentro: El epicentro es el punto en la superficie justo arriba donde el terremoto se origina y es el lugar donde usualmente es mayor la intensidad del terremoto.

Condiciones geológicas locales: La naturaleza de la tierra en donde tiene efecto un sismo puede tener una profunda influencia en el daño del movimiento telúrico. Por ejemplo, suelo suelto, arenoso y húmedo, como en la Ciudad de México, puede volverse más fluido e inestable si el temblor es fuerte y lo suficientemente largo.

Efectos secundarios: Los terremotos pueden provocar derrumbes, aludes, incendios, inundaciones o incluso tsunamis. Por ejemplo, en el sismo registrado en la costa de Indonesia en diciembre de 2004 no fue lo que causó más daños, sino el tsunami desencadenado en el océano Índico, que dejó casi 250 mil muertos en 14 paises.

Arquitectura: Incluso los edificios más fuertes pueden no sobrevivir a un mal sismo, pero la arquitectura juega un gran papel para determinar los daños que estos movimientos pueden causar. Luego de los severos daños ocurridos en México por el sismo de 1985, las construcciones posteriores tienen características que los hacen más resistentes a estos eventos.

Protección civil: Las medidas civiles y gubernamentales para atender las emergencias y evitar los incidentes provocados por los sismos pueden evitar más daños y víctimas. Tras el sismo de 1985, en México se promueven los ejercicios de simulacro en caso de sismos, lo que también ayuda a reducir los daños tanto de vidas como materiales.
 

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS