EU sanciona por corrupción al presidente del poder electoral de Nicaragua

El magistrado Roberto Rivas es señalado como el principal operador político del presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo en los denunciados fraudes ocurridos en comicios nicaragüenses desde 2008
21/12/2017
12:46
José Meléndez, corresponsal
San José.-
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En un acto sin precedentes en las relaciones Washington—Managua en el siglo XXI, el gobierno del presidente Donald Trump sancionó hoy por corrupción y abuso de los derechos humanos al presidente del Consejo Supremo Electoral de Nicaragua, Roberto José Rivas Reyes, principal operador político de la pareja presidencial nicaragüense—el mandatario Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo—en los denunciados fraudes ocurridos en los comicios de ese país desde 2008.

La decisión fue adoptada por el Departamento del Tesoro de EU. Rivas y otras 12 personas de distintas partes del mundo fueron acusadas como abusadoras de derechos humanos y corruptos, precisó un comunicado del Tesoro.

“Hoy, EU toma fuertes medidas contra el abuso de derechos humanos y corrupción global cerrando el acceso de estos malos actores a nuestro sistema financiero. El Tesoro congela sus activos y denuncia públicamente los atroces actos cometidos”, afirmó Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, en el comunicado.

La sanción fue dictada dentro de una denominada ley Global Magnitsky que faculta al presidente de EU a cancelar visas, congelar bienes y activos a personas extranjeras responsables de graves violaciones a los derechos humanos y a funcionarios asociados a casos de corrupción.

“El Tesoro está congelando sus activos y denunciando públicamente los atroces actos que han cometido, enviando un mensaje de que hay un alto precio para pagar sus fechorías”, adujo Mnuchin.

Al referirse a Rivas, el Tesoro precisó que como presidente del CSE “con un salario gubernamental reportado” de 60 mil dólares al año, “ha sido acusado en la prensa de acumular una riqueza personal considerable, que incluye propiedades múltiples, aviones privados, vehículos de lujo y un yate”.

“Rivas ha sido descrito por un Contralor General de Nicaragua como ‘por encima de la ley’, y las investigaciones sobre su corrupción han sido bloqueadas por funcionarios del gobierno nicaragüense. También ha perpetrado un fraude electoral que socava las instituciones electorales de Nicaragua”, recalcó.

Por el momento se carecen de reacciones de Rivas y del gobierno de Nicaragua a la decisión estadounidense.

El magistrado es acusado por la oposición política y los medios nicaragüenses de comunicación de ser el operador electoral del presidente Ortega y de su esposa, la vicepresidenta Murillo y también Primera Dama, en los denunciados fraudes cometidos en los comicios presidenciales de Nicaragua de 2011 y 2016 y en las municipales de 2008, 2012 y 2017.

El CSE es controlado por el gobernante y ex guerrillero Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

EL dúo gobernante desde 2007 reafirmó en noviembre pasado el mayoritario control de los municipios en el mando que, en los últimos diez años, asumió en los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral y del Ejército y de la Policía.

Ortega inició en enero anterior un tercer quinquenio consecutivo y por primera vez con su esposa en la vicepresidencia, aunque Murillo se transformó en la última década en una de las figuras políticas con mayor poder en Nicaragua junto a su esposo.

En una acusación que el oficialismo rechazó repetidamente, los opositores aseguraron que Nicaragua será gobernada por una dinastía al menos hasta 2022 que aceleró el deterioro democrático.

Aparte de Rivas, EU también sancionó hoy al parlamentario guatemalteco Julio Antonio Juárez Ramírez, al que le culpó de contratar a un sicario para asesinar a un periodista de Guatemala. Otros sancionados son el empresario dominicano Ángel Rondón Rijo, al que responsabilizó de participar en la red de sobornos pagados por la empresa constructora brasileña Odebrecht para ganar contratos de obra pública.

Asimismo, Washington sancionó, entre otros, a políticos de África y Asia.

Placeres. Apasionado de los aviones ejecutivos y propietario de automóviles de lujo y de opulentas mansiones dentro y fuera de suelo nicaragüense, Rivas es más que el presidente del CSE: es el símbolo de las prebendas obtenidas vía fraude electoral en esa empobrecida nación.

Convertido en figura política clave, Rivas mantiene fuertes nexos de conveniencia con Ortega y Murillo, y avaló las cuestionadas victorias electorales del mandatario para reelegirse en los comicios de 2011 y 2016 con un manto de ilegitimidad.

Rivas, su hermano, Haroldo Rivas, embajador de Nicaragua en Costa Rica, y otros parientes tienen profunda cercanía—casi familiar—con el cardenal emérito Miguel Obando y Bravo, arzobispo de Managua de 1970 a 2005 y socio político de Ortega.

En un informe de 2016 sobre el presidente del CSE, el diario La Prensa, el principal de Nicaragua, recordó “multitud de desvaríos políticos y económicos protagonizados por Rivas, entre los que destacan el rápido enriquecimiento del magistrado y las compras de varias casas”, tres automóviles de lujo y tres aviones, entre otros bienes.

Un palacete que tiene en Costa Rica en el que, en su época de universitarios, vivieron dos hijos de Ortega, le costó al magistrado unos tres millones de dólares, por lo que debió ahorrar el equivalente a todo su salario en el CSE por unos 50 años para pagar esa residencia, aseguró.

Con un sueldo de unos 5 mil dólares al mes, Rivas exhibió las distancias sociales en Nicaragua. “Nadie sabe de dónde sacó su fortuna ni cuánto tiene en total. Su declaración de probidad es uno de los secretos mejor guardados por la Contraloría General”, destacó La Prensa.

Sin éxito, EL UNIVERSAL buscó contactar a Rivas y al CSE para que se defendieran de las denuncias.

Tras vencer en las elecciones de 2006 y asumir en 2007 para un mandato de cinco años, Ortega convirtió al magistrado Rivas en palanca para que el FSLN ganara los comicios municipales de 2008, 2012 y 2017 y los presidenciales de 2011 y de 2016, en lo que la oposición nicaragüense denunció como un “escandaloso” fraude.

Con la bendición de Rivas en el CSE, Ortega asumió el pasado 10 de enero un tercer mandato consecutivo de cinco años, con Murillo en la vicepresidencia. Excluidos de la contienda de noviembre de 2016 por una maniobra de Ortega al amparo de Rivas, los opositores acusan que Nicaragua consolida una dictadura y avanza a una dinastía.

 

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