"EU necesita el muro; no queremos al crimen"

Trump dice que México tiene problemas de delincuencia y drogas; afirma que hay buena relación con el país, pero insiste en construir la valla
El presidente Donald Trump viajó ayer a Greenville, en Carolina del Sur. El mandatario destacó que sólo el muro podrá contener la migración hacia EU. (JOSHUA ROBERTS. REUTERS)
17/10/2017
03:57
Víctor Sancho / Corresponsal
Washington.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se niega a desistir de su promesa de construir el muro en la frontera con México, y esta vez la justificó por “el momento duro en términos de crimen” que según el mandatario está viviendo México, y que provoca que su país se vea inundado de drogas y violencia.

“No lo están haciendo precisamente bien en temas en los que tenemos mucho interés”, detalló Trump en una inesperada conferencia de prensa en la Casa Blanca. “México está pasando un momento duro ahora mismo en términos de crimen”, había asegurado minutos antes, rodeado de su gabinete, sin dar más detalles ni explicaciones que el “tremendo crimen y tremendos problemas” que hay en México.

“Tenemos una buena relación con México, pero tienen muchos problemas”, añadió el mandatario.

Lo único que se limitó a recalcar es la “inundación de drogas” que cruzan la frontera hasta Estados Unidos. “No queremos las drogas y no queremos el crimen. Necesitamos el muro”, remató, justificando que pese al “freno” del trabajo de la fuerza migratoria y de aduanas de la actividad narcotraficante, sólo “un muro puede pararlo realmente”.

“Necesitamos un muro en este país. Tú lo sabes, yo lo sé, todo el mundo lo sabe. Tenemos que tener un muro”, resumió.

Las palabras de Trump parecen desacreditar y contradecir lo que hace pocos días decía su jefe de gabinete y ex secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, al confesar —como ya había hecho anteriormente— que parte del “sufrimiento” de México y Centroamérica venía por culpa de la demanda de drogas de EU, “que parece que no abordamos”.

Sin embargo, las declaraciones de Kelly no divergían en el tema del muro, ambos convencidos de que es necesario. El ahora jefe de gabinete fue quien inició la implementación del proceso de licitación de prototipos, que debería finalizar su fase de construcción de modelos el jueves de la próxima semana.

“El problema en la frontera sur es el flujo de drogas y de inmigrantes ilegales”, especificó el pasado viernes Kelly. El muro, por tanto, además de para frenar las drogas, también tiene que servir como elemento disuasivo de la inmigración de indocumentados a Estados Unidos, otro de los grandes caballos de batalla de Trump.

En ese rubro, el presidente se felicitó por el “trabajo fantástico” que su administración está haciendo en la frontera, y prometió llevar el “impacto positivo” de sus medidas “cinco pasos más allá”.

“Nuestra propuesta cierra los peligrosos vacíos y vulnerabilidades que permiten la inmigración ilegal, el fraude en el asilo y la permanencia con visa más allá de lo permitido”, explicó, detallando que en esta última acepción, las cifras de ilegalidades se desconocen porque “están demasiado fuera de control”.

La Casa Blanca presentó hace poco más de una semana su propuesta de principios que cualquier política migratoria debería incorporar para que él la pudiera aceptar, incluyendo el muro, el fin de las ciudades santuario y más mano dura contra los migrantes, a cambio de “salvar” a los jóvenes indocumentados _—dreamers o soñadores— protegidos de la deportación por el programa DACA.

Los demócratas ya han advertido que cualquier propuesta que incluya la financiación del muro no será considerada. El Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes aprobó la semana pasada un paquete presupuestario de 10 mil millones de dólares para el muro, vallas y otras tecnologías y barreras en la frontera.

La propuesta debe pasar ahora al pleno de la Cámara de Representantes y el Senado, con nimias opciones de aprobarse.

En el tema migratorio, Trump hizo mucho hincapié en la “migración en cadena”, cuando un migrante legal patrocina el visado de familiares. “Tenemos que terminar con la migración en cadena”, alertó Trump, culpando de nuevo a los migrantes de las penas de los estadounidenses de clase obrera y prometiendo que va a colocar a los trabajadores y contribuyentes de EU “primero”.

En ese sentido, apostó de nuevo por el sistema migratorio “meritocrático”, no “aleatorio”, como dijo que hay ahora en el país; siguiendo la propuesta de sus “principios” para una reforma migratoria que incluían un sistema de puntos para poder acceder a un visado de residencia permanente en EU.

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