Entierran a las víctimas del atentado en Egipto

Cifra de muertos se eleva a más de 300; 27 eran niños; gobierno bombardea zona donde se ubica rama del EI
Familiares de personas lesionadas el viernes durante el ataque a la mezquita Al Rauda esperaban ayer noticias, en la ciudad egipcia de Ismailia. (MOHAMED EL-SHAHED. AFP)
26/11/2017
02:18
Agencias
El Cairo.
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Egipto se encuentra en duelo nacional y lloraba ayer por las 305 personas, entre ellas 27 niños, que murieron en la masacre terrorista más sangrienta de su historia reciente, cometida el viernes contra una mezquita frecuentada por sufíes en el norte del Sinaí egipcio.

Todas las víctimas del ataque fueron enterradas ayer de conformidad con la tradición musulmana.

Horas después de la promesa del presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi de “vengar a los mártires”, el ejército realizó bombardeos aéreos en la zona del ataque, en la región oriental del Sinaí, donde las fuerzas de seguridad combaten a la rama egipcia del Estado Islámico (EI). Los aviones atacaron “vehículos utilizados en el ataque terrorista, matando a sus ocupantes”, indicó un portavoz.

Además, entre los objetivos de la ofensiva también figuran escondites donde los presuntos autores almacenaban armas y munición, añadió.

Según un último balance de la fiscalía general egipcia, al menos 128 ciudadanos resultaron heridos en el ataque, que todavía no ha sido reivindicado, en la mezquita Al Rauda, en Bir al Abed, al oeste de El Arish.

En Ismailia, los familiares de las víctimas heridas se agolpaban frente al hospital de esta ciudad, esperando desesperadamente noticias.

El ataque se produjo, según la fiscalía, en el inicio del sermón del viernes —día sagrado para los musulmanes— cuando los fieles se vieron sorprendidos por “entre 25 y 30 elementos takfiríes [radicales]” que izaron “la bandera del Estado Islámico”.

La autoridad egipcia aseguró que los radicales se colocaron en frente de la puerta del templo sagrado y en sus 12 ventanas, y comenzaron a disparar de forma “indiscriminada” con armas de fuego automáticas contra los fieles. Indicó que los terroristas “llegaron a la zona en cinco vehículos todoterreno”, y quemaron siete coches que pertenecían a las personas que participaban en el ritual.

Según los testigos escuchados por la fiscalía en dos hospitales de Ismailiya, oyeron fuertes disparos fuera de la mezquita, así como explosiones.

Justo después, los atacantes entraron a la mezquita Al Rauda, “algunos enmascarados y otros no, con mucho pelo y barba y llevando armas de fuego automáticas. Y algunos con una bandera negra que ponía ‘No hay más Dios que Alá y Mahoma su profeta’”, la profesión de fe para los musulmanes, señalaron los testigos, quienes agregaron que los atacantes iban ataviados con ropa de camuflaje militar y con camisetas negras.

El joven egipcio Mohamed Jalil, habitante de Bir al Abed, contó a EFE por teléfono que “los del Estado Islámico amenazaron antes a la gente del pueblo de que si seguían con sus rituales [propios de la corriente sufí] los matarían. Y los llamaron idólatras”.

La mezquita de Al Rauda es uno de los centros más importantes para los sufíes, una corriente del islam mística cuyos fieles buscan aproximarse progresivamente a la divinidad y alejarse de lo racional que dicta el islam.

En la provincia del norte del Sinaí, donde está vigente desde 2014 el estado de emergencia, opera la rama egipcia del EI, llamada Wilayat Sina, que se ha atribuido la mayoría de los atentados ocurridos en los últimos años en el país.

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