​Entérate. ¿Quién fue Reynaldo Bignone, dictador de Argentina?

El exjerarca militar tenía cadena perpetua por asesinato, torturas, privación ilegítima de la libertad y robo de bebés; era el último presidente de la dictadura argentina vivo y murió hoy a los 90 años
​Entérate. ¿Quién fue Reynaldo Bignone, dictador de Argentina?
En 2016 había recibido una condena a 20 años de prisión por desaparición forzada de un centenar de personas en el marco del denominado Plan Cóndor (Foto: AP)
07/03/2018
12:16
AFP
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El exjerarca militar Reynaldo Bignone, último presidente de facto de Argentina, murió este miércoles a los 90 años internado en un hospital militar y bajo arresto por los crímenes cometidos durante la dictadura.

Bignone encabezó la última Junta Militar entre 1982 y 1983 y era el único presidente de facto de la dictadura (1976-1983) que aún permanecía con vida.

En el ocaso de la dictadura, abrió el proceso que permitió a Argentina el regreso a la vida democrática con la victoria de Raúl Alfonsín en las elecciones presidenciales de octubre de 1983.

Había sido condenado a prisión perpetua por asesinato, torturas, privación ilegítima de la libertad y robo de bebés, entre otros crímenes de la dictadura que dejó 30 mil desaparecidos, según organismos defensores de los derechos humanos.


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Muere Reynaldo Bignone, el último dictador de Argentina

El ex militar Reynaldo Bignone, último presidente de facto de Argentina, le entregó en diciembre de 1983 el mando al primer jefe de Estado de la actual democracia, Raúl Alfonsín

El exrepresor había sido sentenciado junto al exjerarca militar Jorge Rafael Videla, ya fallecido, por robo de bebés de mujeres desaparecidas.

En 2016 había recibido una condena a 20 años de prisión por desaparición forzada de un centenar de personas en el marco del denominado Plan Cóndor de coordinación represiva entre los países del Cono Sur.

Su último proceso lo enfrentó el año pasado cuando sumó otra condena a prisión perpetua por los crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1976 y 1977 en el Colegio Militar que estaba a su cargo, donde muchas de las víctimas eran soldados que cumplían el servicio militar, por entonces obligatorio.

Murió en el Hospital Militar de Buenos Aires bajo arresto, al igual que el exjerarca de la dictadura Luciano Benjamín Menéndez, fallecido la semana pasada también a los 90 años.

Había sido hospitalizado por una fractura de cadera y estaba prevista su intervención quirúrgica este miércoles pero falleció antes de ser operado debido a una insuficiencia cardíaca, consignó la prensa.

"Espero ser el último presidente de facto", dijo poco antes de entregar la banda presidencial a Raúl Alfonsín.

Bignone había evitado ser juzgado en el histórico proceso contra las Juntas Militares en 1985, pero la derogación de leyes de perdón en 2003 habilitó numerosos juicios en su contra.

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Foto: AP

Antes de llamar a las elecciones generales que abrieron el proceso democrático, dictó una amnistía por los crímenes de la dictadura que luego fue derogada por el gobierno de Alfonsín.

Además, ordenó por decreto la destrucción de la documentación existente sobre la represión.

Llegó a presidir la Junta Militar tras el desplazamiento de Leopoldo Galtieri luego de la derrota militar en la guerra con el Reino Unido por las Islas Malvinas (1982).

Durante su gobierno de facto impulsó un acta por la cual se declaraba muertos a los desaparecidos y refería como "actos de servicio" los crímenes cometidos por la dictadura.

"¿Si hubo excesos?, en qué guerra no los hay", respondió cuando se lo cuestionó sobre la desaparición y asesinato de opositores.

En otra oportunidad, según se publicó en el libro "El último de facto", el exgeneral dijo que "hubiera sido un error trágico publicar una lista de muertos. Después vendrían los interrogantes: ¿quién lo mató, dónde está el cadáver, por qué lo mataron?" para justificar por qué mandó a destruir toda la documentación sobre la represión.

En los muchos procesos en su contra, cada vez que tuvo que hablar frente al tribunal, defendió la actuación de las Fuerzas Armadas en la dictadura y el pacto de silencio sobre los crímenes cometidos.

"Para el momento supremo de dejar este mundo, resulta preferible el juzgamiento que el repudio unánime de mis superiores, camaradas y subalternos", había dicho a los jueces que fijaron su condena.

lsm

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