En AL, monopolio y control a través de la publicidad

Una primera plana del periódico "Tal Cual", incomodó al aparato chavista porque reveló secretos del régimen en la aguda crisis democrática venezolana, exhibió la profundidad de un añejo fenómeno en América Latina
La última portada de la edición impresa de Tal Cual. El periódico venezolano tuvo que dejar de circular así debido al monopolio del papel. (TOMADA DE INTERNET)
26/11/2017
02:42
José Meléndez / corresponsal
San José.
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Una simbólica primera plana del periódico Tal Cual, combativo medio de comunicación de Venezuela que incomodó al aparato chavista porque reveló secretos del régimen y fustigó al oficialismo en la aguda crisis democrática venezolana, exhibió la profundidad de un añejo fenómeno en América Latina y el Caribe: el choque prensa-poder.

Obligado a suspender su edición impresa por el monopolio estatal de importación de papel que favorece o castiga a los rotativos si aceptan o rechazan someterse al chavismo, Tal Cual lanzó el 2 de noviembre pasado un desafiante mensaje al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y le recordó que, pese a todo, está vivo.

“Maduro, seguiremos en la web”, destacó la última portada impresa del ahora diario digital, fundado en 2000 y dirigido por el venezolano Teodoro Petkoff, ex guerrillero comunista y defensor de una línea editorial e informativa de pugna con el chavismo que gobierna en Venezuela desde 1999.

“El monopolio permite al gobierno distribuir papel a los periódicos que se le pliegan”, dijo el venezolano Adalberto Casanova, gerente general de Tal Cual.

“Los que no se pliegan no reciben bobinas de papel o sólo cantidades pequeñas. De agosto a noviembre de 2017 recibimos cuatro que sólo alcanzan para un día. Para sobrevivir, otros periódicos nos prestaban o vendían. Aplazamos el fin hasta que no aguantamos más”, narró a EL UNIVERSAL.

“Fue una cuerda alrededor del cuello: apretarla hasta que no se puede más y hay que abandonar”, contó. Aunque la tradicional puja poder-prensa es catalogada como sana, también supera límites.

La pareja presidencial de Nicaragua —Daniel Ortega y Rosario Murillo— jamás ofrece declaraciones a periodistas y medios fuera de su control y la publicidad estatal sólo favorece al sistema mediático aliado al gobierno.

En el fragor de un escándalo de corrupción que estalló este año por un negocio cementero con recursos públicos que golpeó a los poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo, el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, advirtió a los medios que destaparon el caso que los tiene plenamente identificados.

En una derivación de la trama y en un hecho sin precedentes en la historia periodística costarricense, el jerarca de un banco estatal de Costa Rica y un empresario involucrado en un presunto tráfico de influencias para importar el cemento hicieron un plan para silenciar a Diario Extra, matutino de ese país que reveló parte del caso.

En su gobierno, de 2007 a 2017, el ecuatoriano Rafael Correa arrinconó a periodistas, medios y empresarios de comunicación para imponer su verdad y cerrar el acceso a la información.

Otra pareja presidencial —Néstor Kirchner, gobernante en Argentina de 2003 a 2007 y fallecido en 2010, y su esposa, Cristina Fernández, mandataria de 2007 a 2015— sólo estuvieron disponibles para medios que se acomodaron a los intereses gubernamentales y partidistas de ambos políticos.

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