El Kurdistán en busca de su independencia

La minoría kurda de Irak celebró un referéndum en el que 92.7% de los participantes votó por la soberanía, algo que se perfila poco real
Kurdos sirios ondean la bandera kurda, en la ciudad de Qamishli, en el noreste de Siria, tras conocerse los resultados del referéndum en Irak. (DELIL SOULEIMAN. AFP)
28/09/2017
01:56
Aldo Nicolai Con información de agencias
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El pueblo kurdo de Irak quiere su independencia, algo que dejaron claro con un 92.7% de votos a favor en un histórico referéndum unilateral celebrado el pasado 25 de septiembre, que se llevó a cabo a pesar de la presión nacional e internacional de países como Turquía, Irán y Estados Unidos, los cuales se opusieron a la votación y consideraron el resultado como un “acto de traición y decepción”.

“El referéndum debe ser anulado y debe abrirse un diálogo en el marco de la Constitución. No hablaremos jamás del resultado del referéndum”, declaró Haider al Abadi, primer ministro iraquí, ante diputados del congreso de este país. Los kurdos, considerados como el mayor pueblo sin Estado del mundo, representan la tercera minoría étnica más grande de Medio Oriente detrás de los árabes y los turcos.

Este pueblo se asienta desde hace siglos en un territorio que abarca los montes orientales de Turquía, el norte de Siria, los montes Zagros, en el norte de Irán, y la región noreste del Kurdistán iraquí.

En el último siglo, los kurdos no han interrumpido sus intenciones de contar con un reconocimiento oficial de Estado independiente, situación que se remonta a 1920 con la reivindicación del Tratado de Sevres, en el cual se reconocía la independencia del pueblo kurdo por la ayuda proporcionada en la Primera Guerra Mundial, pero nunca fue ratificado.

Distintos movimientos independentistas kurdos han surgido en Turquía, Siria, Irak e Irán, sin embargo, nunca han logrado conseguir el apoyo de los países occidentales, los cuales han externado preocupación por las pretensiones kurdas, ya que consideran que podrían ser un factor de inestabilidad en la región.

Sin embargo, detrás del este asunto está el petróleo. El subsuelo del territorio kurdo es considerado como una de las mayores reservas petrolíferas de Medio Oriente, situación que amenaza tanto a países de la región como Irán y Turquía, así como a potencias internacionales como Estados Unidos, que no ve con buenos ojos la autonomía este pueblo ya que considera el referéndum como un obstáculo en su lucha contra el Estado Islámico.

Ante el resultado del referéndum, el gobierno de Irak —que considera ilegal la consulta— instó a mandar tropas para retomar el control de campos de petróleo en territorio kurdo y amenazó con prohibir el tráfico aéreo en la región si las autoridades locales no someten a Bagdad el control de sus aeropuertos. También amenazó con tomar posibles medidas legales para preservar la unidad de Irak. El gobierno kurdo ya rechazó ceder sus aeropuertos porque fueron construidos con dinero de la región autónoma.

Las represiones internacionales no se han hecho esperar, Turquía, país que se opone a la secesión kurda, inició ejercicios militares en conjunto con fuerzas de Irak, en sus fronteras con el Kurdistán iraquí.

Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, calificó el resultado como un “acto de traición” y declaró que la región del Kurdistán iraquí puede llegar a enfrentar a sanciones económicas, e incluso amenazó con realizar una intervención militar, similar a la que realizó en Siria a mediados del año pasado.

En los próximos días se espera que haya una apertura al diálogo entre el gobierno de Irak y el Kurdistán iraquí para reducir las tensiones y reacciones de oposición de un histórico referéndum que se desconoce si logrará tener efectos administrativos y de reconocimiento de la comunidad internacional. 

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