El gobierno iraquí endurece tono con kurdos

Ordena detención de los organizadores de consulta independentista realizada el pasado 25 de septiembre
Arrestos. Peshmergas kurdos detuvieron a supuestos militantes del Estado Islámico al suroeste de Kirkuk, un territorio que controlan desde 2014 (AKO RASHEED. REUTERS)
12/10/2017
01:54
Bagdad.
AFP y EFE
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Un tribunal de Bagdad ordenó ayer la detención de los organizadores del referéndum de independencia en el Kurdistán, a demanda del gobierno iraquí, que multiplica las medidas de presión contra esta región autónoma a la que quiere cortarle los ingresos petroleros.

Dos semanas después de la victoria aplastante del “sí” a la independencia en el referéndum del 25 de septiembre —considerado ilegal por el poder central iraquí—, un tribunal de Bagdad dictaminó la detención del presidente, Hendren Saleh, y de dos miembros de la comisión que organizó el referéndum, indicó a la AFP el portavoz del Consejo supremo de la magistratura, Abdel Satar al Bireqdar.

Pero debido a que se encuentran en Erbil, donde los servicios de seguridad están en manos de los peshmergas, combatientes kurdos, y donde las fuerzas iraquíes no han puesto un pie, los tres requeridos no deberían preocuparse, al menos por el momento.

En cambio, ya no podrán salir de la región autónoma, so pena de ser arrestados en el resto del territorio iraquí, adonde se habían trasladado en varias ocasiones para entrevistarse con dirigentes del gobierno central en Bagdad. Las conexiones aéreas de la región con el exterior fueron cortadas por Bagdad tras la victoria del “sí”.

“No reconocemos esta decisión y no le brindamos ninguna importancia, puesto que es una decisión política”, dijo a la AFP Saleh, quien comparó la orden de arresto en su contra con los métodos del régimen de Sa-ddam Husein, derrocado durante la invasión estadounidense de 2003.

El lunes, el Consejo de seguridad iraquí, presidido por el primer ministro Haider al Abadi, anunció una serie de medidas contra Erbil. El objetivo: golpear la economía del Kurdistán iraquí, ya minada por la mayor crisis financiera de su historia. Bagdad prometió además sanciones contra los funcionarios que participaron en el referéndum, amenazando a los “corruptos” y advirtiendo que los fondos desviados serán “recuperados”.

El gobierno iraquí reclamó retomar el control sobre los ingresos petroleros y los jugosos negocios de las empresas de telefonía móvil.

Por su parte, el Consejo de Seguridad del Kurdistán aseguró que han recibido avisos de que las fuerzas iraquíes conjuntas están preparando un “gran ataque” en el sur y oeste de la disputada ciudad de Kirkuk (noreste), ocupada por las tropas kurdas peshmergas desde que expulsaron al grupo yihadista Estado Islámico (EI), en 2014. 

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