Deja el FBI subdirector criticado por Trump

El funcionario relevó a Comey en investigación Rusiagate; el mandatario lo calificó de ser un “títere de los Clinton”
El ex subdirector del FBI Andrew McCabe sufrió una fuerte presión de la Casa Blanca, en especial tras la salida del director James Comey (ERIC THAYER. REUTERS)
30/01/2018
04:28
Víctor Sancho / Corresponsal
Washington
Con información de agencias
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El número dos del FBI, Andrew McCabe, renunció ayer a su cargo de forma inesperada y abrupta, tras meses de aguantar la presión de Donald Trump y del Partido Republicano, en una victoria del presidente en su batalla constante con unas agencias de inteligencia que considera que no lo tratan de forma justa.

McCabe, de 49 años, había sido la mano derecha de James Comey, el ex director del Buró fulminado por Trump en medio de la investigación sobre la trama rusa.

Los dos lideraban la investigación, que cada vez se acercaba más al entorno del magnate en su pesquisa sobre la relación entre la campaña de Trump y la injerencia rusa en los comicios presidenciales de noviembre de 2016.

Cuando Comey dejó el puesto, McCabe se hizo cargo del Rusiagate, y casi de inmediato empezaron los ataques de Trump contra el entonces director interino del FBI. La semana pasada, The Washington Post destapó que, en un intento de coaccionarlo, el presidente le preguntó por quién votó en las elecciones.

NBC News reportó ayer que en una de sus primeras interacciones, el presidente pidió a McCabe que le preguntara a su mujer qué se sentía ser una perdedora, en relación a una campaña fallida de la esposa por un asiento en el Senado de Virginia.

Precisamente la figura de la mujer y su asalto político fue el punto de fricción más relevante, ya que ella recibió más de medio millón de dólares en donaciones de figuras muy cercanas a los Clinton.

Esos lazos con los demócratas potenciaron que Trump y los republicanos acusaran a McCabe de liderar investigaciones sensibles, como las de los correos electrónicos de Hillary Clinton o la trama rusa, siguiendo sus sentimientos partidistas.

A pesar de que la Casa Blanca negó que la medida fue tomada por el presidente —“no ha participado en el proceso de decisión”, aseguró ayer la portavoz Sarah Sanders—, Trump ha tenido mucho que ver en esta dimisión casi forzosa.

Desde hace meses, el presidente apostaba desde su cuenta de Twitter por deshacerse de él, acusándolo de ser un títere de los Clinton o no ser parcial ni justo con él.

Acabar con McCabe no ha sido fácil para Trump. El actual director del FBI, Christopher Wray, amenazó con dimitir si lo obligaban a despedir a su número dos, algo que la administración no quiso llevar a cabo por la imagen caótica y despótica que hubiera significado.

Finalmente, parece que fue el fiscal general, Jeff Sessions, el que sugirió a Wray que hiciera cambios en el liderazgo del FBI y prescindiera de McCabe, degradándolo de puesto.

En tanto, el director de la CIA, Mike Pompeo, comentó ayer en una entrevista a la BBC que Moscú intentará incidir en los resultados de las elecciones legislativas de noviembre próximo.

“Preveo que continúen”, los intentos de injerencia de rusia, “pero tengo la convicción de que EU será capaz de tener elecciones libres y equitativas, y que rechazaremos [las intromisiones] eficazmente para que su impacto no sea importante”. 

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