“Aunque soy cubano, quiero ser igual a Messi”

“Yo quisiera que el pueblo siguiera progresando, con barcos modernos, que existan las condiciones para que los pescadores puedan vivir mejor” GRACILIANO GARCÍA ESCANDEL Pescador cubano
(FOTO: ARCHIVO EL UNIVERSAL)
17/04/2018
01:47
El Nuevo Día
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Arroyos de Mantua, Cuba.— Cuando sea mayor, Lázaro López Ledesma quiere convertirse en el Leonel Messi cubano y ser la máxima estrella de ese deporte a nivel mundial. Si no lo logra, a este niño de 12 años no se le espantará el sueño, pues tiene claro su “plan B”: convertirse en médico, como su papá.

“En el futuro quiero estar en la máxima categoría del fútbol, ser también buen estudiante, y si no soy futbolista, seré médico como mi papá. A pesar de ser cubano, quiero ser igual que Messi”, afirma el niño con su marcado acento cubano, su camiseta de la selección argentina con el número 10 y el Messi en la espalda, y los pies descalzos repletos de polvo rojo, lo cual prefiere para no dañar el calzado que sus padres le compran para ir a la escuela o salir del pueblo.

Lázaro no tiene preocupaciones con dar alas a la imaginación, tiene garantizada la formación en el fútbol mediante entrenadores que se ocupan cada tarde de entrenarlo de forma gratuita junto a otras decenas de jóvenes del poblado de Arroyos de Mantua, el enclave más occidental de la isla de Cuba.

Si esa ruta no le resulta exitosa, él sabe que, siempre y cuando sea un buen estudiante, podrá ir a la universidad y aspirar a ser médico.

El pequeño Lázaro vive en un país lleno de contradicciones, entre carencias —que no le permiten tener zapatos de futbol— y la posibilidad de tener educación y servicio médico gratuitos.

Su barrio es seguro y puede jugar por sus calles sin temor a brotes de violencia; no tiene un celular de última generación, pero si sufriera de una enfermedad grave los médicos cubanos harían todo lo posible para salvarlo y no le costaría.

Lo que suceda el miércoles representará un hito, que dejará a Cuba sin la presencia de un Castro Ruz ni de ningún dirigente de la llamada generación histórica en la presidencia del país. Toda la isla está a la expectativa de qué ocurrirá, incluyendo Arroyos de Mantua, un pueblo de 3 mil 500 habitantes.

Aquí, los residentes esperan que el relevo generacional les traiga desarrollo y confían en la estabilidad.

“Al cambio generacional yo no le tengo miedo porque la base está creada desde el principio de la Revolución (...) Avanzando sobre esas líneas no vamos a tener pérdida, el camino está clarito, clarito”, dijo Graciliano García Escandel, un pescador de 76 años, que sólo pide barcos modernos,

¿Cómo quisieras que fuera Cuba en un futuro?, se le preguntó al pequeño Lázaro.

“Me gustaría que Cuba siguiera siendo libre y soberana”, remató con una seriedad inesperada.

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