Alguaciles aéreos de EU, un programa cuestionado

El programa fue creado en 1960, pero tomó fuerza luego de los ataques de 2001 a Nueva York; agentes enfrentaban problemas de depresión y adicción debido a las largas horas de los vuelos
Foto: Archivo / EL UNIVERSAL
30/01/2018
19:46
Gabriel Moyssen
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Concebido desde la década de 1960, el Servicio Federal de Alguaciles Aéreos (FAMS, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, que empezaría a desplegar agentes armados en los vuelos comerciales entre México y ese país, ha sido cuestionado en más de una ocasión respecto a su eficacia.

Pese a que la unidad ya era totalmente operativa entre fines de los años sesenta y el decenio de 1970, los Air Marshals resultaron poco útiles para frenar la ola de secuestros de aviones de pasajeros que se registró por entonces en vuelos internos y transatlánticos en Estados Unidos, Europa Occidental y Oriente Medio, al grado que para 1974 sus efectivos, que volaban vestidos de civil para confundirse entre los viajeros, ya “eran una rareza” a bordo de aeronaves norteamericanas y fueron reasignados al actual Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), de acuerdo con reportes oficiales de esa dependencia.

Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, Washington y Pennsylvania prácticamente revivieron el programa y el presidente George W. Bush ordenó su expansión para contrarrestar el peligro de nuevos secuestros de aviones por parte del grupo Al Qaeda (La Base) de Osama bin Laden. Hacia 2013, su número se calculaba en alrededor de 4 mil alguaciles, muchos de ellos reclutados en otras unidades como la Patrulla Fronteriza, la Administración Antidrogas (DEA), la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF).

Enfrentan problemas de drogas y depresión

No obstante, reportes de la prensa estadounidense posteriores al 11-S revelaron que los alguaciles, adscritos a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) del Departamento de Seguridad Interna (DHS) como parte de la reorganización del aparato de vigilancia e inteligencia emprendido tras los atentados, padecían severos problemas de estrés, depresión y adicción a las drogas debido a las extenuantes jornadas de trabajo durante largas horas de vuelos intercontinentales, desmoralización por el escaso entrenamiento y bajos sueldos, así como por la misma naturaleza de su tarea, que inspiró en Hollywood la película Non-Stop (Sin Escalas) en 2014, protagonizada por Liam Neeson.

En 2005, dos alguaciles aéreos mataron a tiros al estadounidense Rigoberto Alpizar en la terminal internacional de Miami, Florida, cuando éste se preparaba a descender de un vuelo de American Airlines tras discutir con su esposa y los amagó, según la versión oficial, con la “bomba” que portaba en su mochila, que nunca existió.

En 2006, otros dos alguaciles fueron encontrados culpables por una corte federal de Texas de soborno y conspiración para distribuir cocaína. A su vez, investigaciones del Capitolio establecieron que el FAMS, con un presupuesto anual de 800 millones de dólares, sólo ha logrado un promedio de 4.2 arrestos por año, a un costo de 200 millones por cada aprehensión.

Aún más, un reporte desclasificado de la Oficina General de la Contraloría (GAO) del Congreso estadounidense expuso en 2017 que la TSA acepta que los alguaciles no serían un factor disuasivo contra el terrorismo.

lsm

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