Con su trofeo de oro en andas, el equipo italiano triunfador en la Copa del Mundo fue recibido por cientos de miles de fanáticos ebrios de júbilo, pero la felicidad podría ser efímera: muchos jugadores podrían verse relegados a las oscuras divisiones inferiores de la liga italiana en los próximos días, cuando se conozcan los veredictos en un juicio por arreglo de resultados.
El capitán Fabio Cannavaro, aferrando la copa, fue el primero en salir del avión que trajo al equipo de Alemania luego de vencer a Francia en definición por penales. Aviones de la fuerza aérea hacían acrobacias y soltaban chorros de humo rojo, blanco y verde, los colores de la bandera, y azul, el color de la camiseta.
Los 400 mil aficionados aguardaban impacientes a los jugadores en el Circus Maximus, una zona de espectáculos en la antigua Roma, para los festejos.
A pie o en motos, miles de aficionados rodearon el autobús del equipo, que avanzó a paso de hombre hasta su primera parada en Roma: el palacio de gobierno, para un brindis con el premier Romano Prodi.
"Gracias, gracias por recordar a los jóvenes que los resultados sólo se obtienen con esfuerzo, sudor y compromiso", dijo Prodi, a quien acompañaba el director técnico Marcello Lippi.
En clara alusión al escándalo que remeció el fútbol italiano, el premier habló de "la dignidad de un deporte con reglas precisas, que necesita una gran limpieza". Dijo que la victoria era una "razón para sentir alegría, orgullo, pero también una gran responsabilidad".
"Gracias por devolverle al futbol, estremecido por una tormenta inédita, la dignidad que merece", dijo Prodi.
Los aficionados bailaban jubilosos en el Circus Maximus mientras una luna llena rojiza brillaba en el cielo romano.
Los aficionados jubilosos elogiaron al equipo, pero muchos dijeron que la victoria no debía traducirse en falta de castigo para los culpables.
"Los que cometen errores deben pagar", dijo Marco Penzo, taxista en Milán. "Pero es triste que los errores de los directivos afecten a los jugadores, no debería ser así: merecimos ganarles a los franceses".
Los equipos de 13 de los 23 jugadores, festejados como héroes nacionales el lunes, al día siguiente de la victoria por penales sobre Francia en Berlín, podrían ser sancionados con el descenso.
Los fiscales en el juicio deportivo piden el descenso a la Serie C para el doble campeón Juventus -junto con el despojo de sus títulos- y a la Serie B para Milan, Fiorentina y Lazio.
Pero por un día, al menos, los italianos en todas partes decidieron olvidar esas cosas desagradables.
"Italia de campeones", rezaba el gran titular del Corriere della Sera.
"¡Es verdad! Campeones del mundo", proclamaba en su primera plana la Gazzetta dello Sport.
rcr