La gran final de Alemania 2006, entre franceses e italianos, es el segundo partido que define a un campéon en penales.
La primera vez que una final se llevó al extremo de los penales fue aquella disputada entre Brasil y de nuevo Italia, quien entonces perdió ante los cariocas.
En ésta nueva final, los italianos no desperdiciaron su oportunidad ante Francia y acertaron todos sus tiros penales para convertirse así en campeones del mundo.