Todo estaba listo para la "batalla final", los frentes franceses e italianos se declararon en guardia para apoyar con el "alma" misma a sus respectivas selecciones nacionales en la final de la Copa del Mundo Alemania 2006.
La eliminación del cuadro anfitrión y que finalmente se quedó con el tercer lugar provocó que esta ciudad tuviera un día frío, las diferentes avenidas no parecían ser sede de una final del torneo más importante de selecciones nacionales a nivel mundial, situación que con el transcurso de las horas fue evolucionando.
Aficionados Italianos y franceses poco a poco hicieron acto de presencia en las calles, autobuses con la bandera del país galo atravesaban la ciudad invocando a su "Dios" Zinedine Zidane, quien esta noche se despedirá de la canchas.
La derrota sufrida a manos del cuadro azzurri aún no era bien asimilada por algunos aficionados locales que con gritos de "corrupción" y "compra títulos", en referencia a los problemas que se viven en el futbol italiano, increpaban a algunos "tiffosis" que les contestaban con una gran sonrisa.
En las inmediaciones del Estadio Olímpico el "mercado negro" hizo acto de presencia, sin embargo, en esta ocasión el negocio no fue el esperado ya que el precio de las entradas no se cotizó de la misma manera si el equipo teutón hubiera disputado este encuentro.
Hasta el día sábado, un boleto tenía costo de mil 200 euros en promedio y, unas horas antes del partido, el precio iba en aumento, no en cantidades estratosféricas como pudiera pensarse, ya que alcanzó un precio de mil 400 euros.
La celebración está preparada para galos y azzurris, sin embargo, muchos alemanes que se habían quedado con algunas "invitaciones" no quisieron dejar pasar la oportunidad de asistir y disfrutar un poco de la fiesta que, como sea, es de una final mundialista.
gdh