La selección portuguesa regresó el domingo a casa y fue recibida por miles de aficionados en el aeropuerto de Lisboa.
Portugal terminó cuarto después de perder el sábado 3-1 ante Alemania, su mejor resultado en un mundial desde el tercer lugar que alcanzó en 1966 de la mano de Eusebio.
El capitán Luis Figo y el goleador Pauleta anunciaron su retiro de la selección tras el partido.
Los hinchas, vestidos con los colores nacionales, ondearon banderas y bufandas mientras cantaban y gritaban palabras de agradecimiento.
"El equipo debe ser felicitado y aplaudido", dijo un fanático a la televisión portuguesa. "Más allá que conseguir grandes triunfos, tenemos que recordar que terminamos por encima de equipos como Brasil, Argentina, Inglaterra y otros".
"Lo que Scolari hizo por el país en términos de unidad, es mucho más de lo que cualquier político jamás ha hecho por nosotros. Debe quedarse", agregó.
El contrato del técnico brasileño Luiz Felipe Scolari vence después del mundial, y todavía es incierto su futuro con el equipo.
Los jugadores acudieron después a una fiesta al aire libre junto con unos 7 mil aficionados en el estadio Jamor a las afueras de Lisboa.
Los futbolistas se congregaron en la cancha junto con "Felipao", contaron el himno y después bailaron al ritmo de música portuguesa.
Figo agradeció a los hinchas por su apoyo.
"Gracias por apoyarnos todo el tiempo. Queríamos traerles la copa pero no pudimos. Gracias, y que viva Portugal", exclamó.
Los aficionados corearon el nombre de Scolari y pidieron que se quede al frente del equipo.
"Queríamos darles más que esto y sabemos que todavía les debemos algo", dijo Scolari. "Ustedes son los campeones en el cariño y el calor humano. Siéntanse orgullosos de sus atletas, orgullosos de su cuarto lugar. Vamos a intentarlo más duro y esperamos el segundo o primer lugar la próxima vez".
El brasileño dijo después a la prensa: "Me quiero quedar. Me encanta Portugal, pero me voy a reunir con la federación (de futbol) la próxima semana y entonces tomaré una decisión".
rcr