Cómo el de las novias de pueblo, el amor de la afición mexicana a su selección se basa en las múltiples promesas que su director técnico, jugadores y federativos han realizado en los últimos cuatro años.
Y ahora el sábado frente a Argentina (14:00 horas) enfrenta el Tri, en 90 minutos, el desafío de cumplir o, como se acostumbra cíclicamente cada cuatro años, sacar la larga lista de pretextos para justificar las eliminaciones.
Pese a que las últimas promesas se las ha llevado el viento, como ganar una medalla olímpica en futbol o ganar la Copa América, los últimos aficionados esperan que la selección cumpla su gran compromiso: llegar a cuartos de final en la Copa del Mundo Alemania 2006.
“Y ahí todo puede pasar, hasta ganar la Copa del Mudo”, así de sencillo lo ofreció el director técnico Ricardo La Volpe.
Lo cierto es que la forma de jugar de la Selección ha dejado mucho que desear y si bien ya están en octavos de final, de no lograr vencer a la poderosa Argentina, se prevé un divorcio con agravantes de parte de la afición con su amado Tri.
Las razones por las que la afición exige el cumplimiento de dicha promesa, se basan en un susurro de tres años, donde el técnico La Volpe y los directivos le pidieron paciencia para realizar un “proceso” que terminaría con una selección espectacular, reconocida mundialmente y jugando por lo menos los cuartos de final de la Copa del Mundo Alemania 2006.
Cuando fue designado La Volpe a finales del 2002, este prometió terminar con el ya merito y dijo que si le daban todo el apoyo, lograría el sueño de poner a México en los ocho primeros lugares del mundo.
La Federación despreció a uno de los ídolos de la afición mexicana, Hugo Sánchez --quién también realizó las mismas promesas--, y ofreció una de los salarios más altos del Continente Americano al director técnico argentino.
Un apoyo sin precedente recibió La Volpe: disponibilidad absoluta de jugadores pese a quitar atractivo al torneo mexicano, largas concentraciones y partidos de amistosos con selecciones de jerarquía.
Sin embargo, los resultados no llegaron y las medallas olímpicas y la Copa América aún sigue en los sueños de los aficionados.
La afición se conformó con una “buena actuación” en Copa Confederaciones, donde no se ganó nada, pero se le ganó a Brasil y ante Alemania y Argentina vendió caras sus derrotas.
Esta actuación es lo único que fundamenta la promesa ofrecida y por lo que se permitió que en el último torneo mexicano, los equipos jugaran sin seleccionados desde mucho tiempo antes de iniciar la Liguilla, lo que dejó como resultado un mediocre campeonato.
La afición toleró que ídolos como Cuahtémoc Blanco y Adolfo Bautista, a quienes por cierto La Volpe prometió llevar al mundial, fueran marginados en la última convocatoria y hasta terminó por aceptar que el yerno del técnico La Volpe, Rafael García, fuera convocado.
La Volpe justificó esta decisión explicando que necesitaba jugadores con ciertas características técnicas para que la selección jugara de acuerdo a un sistema de juego que hasta ahora no ha mostrado en el Mundial.
La Volpe, sus jugadores de altísimos sueldos y los federativos tendrán el sábado el día definitivo para cumplir una promesa, y corresponder en la cancha a toda la paciencia de una afición ilusionada.
jlm / jcm