MUNICH.— De repente cada sede mundialista se ha convertido en un Biergarten enorme y ambulante.
Los primeros que consumieron cerveza fueron las tribus germanas en el siglo VI antes de Cristo. Esta tradición gastronómica viajó a través de los años para establecerse en jardines enormes con bancas: ahí, los alemanes contemporáneos se sientan a beber cerveza durante el verano.
Los llamados Biergarten, sitios que con la fiebre mundialista adquirieron importancia entre los visitantes, quienes hoy conviven con los alemanes esta tradición añeja.
Los Biergarten más famosos (por extensos y antiguos) están localizados en Munich, en la misma zona donde vivían aquellas prime ras tribus germanas y donde también se estableció (en el siglo XIII) las primera norma de pureza para la reconocida bebida.
Pues bien, siguiendo esta tradición de siglos, los aficionados de diferentes partes del mundo que visitan Alemania para el Mundial, han extendido los Biergarten hacia las calles de las ciudades que visitan.
Ya sea en Hannnover, Núremberg, Hamburgo o cualquier otra ciudad, los turistas pasean con cerveza en mano brindando, sin saber que en estos lugares algún día estuvieron establecidas las antiguas tribus germanas.
Sin embargo, para los latinoamericanos la primera queja es por el sabor de la cerveza. Aseguran, en su mayoría, que “sabe raro“. No obstante, su molestia no es lo suficientemente fuerte para que dejen de comprar paquetes de seis.
Los alemanes parecen contentos: con el Mundial llegaron también cervezas de otras partes del mundo. En ese sentido, la mexicana se ha convertido en una favorita dentro de los pabellones mercado lógicos que se ubican afuera del estadio donde juega el Tricolor.
Ahí se venden dos marcas de cerveza mexicana y se puede ver a alemanes que deambulan con varias botellas en la mano.
En total, Alemania produce unos cinco mil tipos de cerveza. Ninguno de ellos se puede probar en los estadios del Mundial de Futbol 2006.
Es, en cambio, una cerveza americana la que se sirve a los aficionados: Budweiser. Esta marca ha patrocinado los mundiales des de hace veinte anos, pero eso no fue argumento suficiente para aliviar el enojo de los alemanes cuando se enteraran de que sería una cerveza americana la que se vendería en sus estadios mundialistas.
Al final, solamente una marca alemana pudo hacer competencia: Bitter, la cual obtuvo el 30% del mercado mundialista. Sin embargo, su logotipo no puede aparecer en los estadios, sino solamente en los comerciales que se transmiten por televisión y esto le resta fuerza en relación a la competencia.
Así, las tribus que visitan Alemania desde todas partes del mundo toman cerveza igual que lo hicieran los germanos del siglo VI. Pero ahora la diferencia es que no pueden escoger cuál tomar.
Y es que con las altas temperaturas, el antojo por beber una cerveza se ha vuelto una necesidad para los turistas, quienes contagiados por la tradición germana se dejan llevar por la influencia que les permite tomar esta bebida.
Cabe señalar que existe una norma que impide el consumo de cerveza en los llamados Biergarten antes de las 10 de la noche. De no respetar esta regla pueden hacerse sujetos a una multa, para ello cien tos de policías se encargan de vigilar los jardines al aire libre.
Durante el Mundial fueron levantadas las restricciones para recibir al turismo y fomentar el clima de festejo. Pero en el caso de las terrazas al aire libre, los vecinos conservan la última palabra por el tema del ruido, y más de uno hace cumplir la norma al pie de la letra.
Y aunque tomar una cerveza en un jardín para festejar el triunfo del equipo predilecto, es ya una tradición, se busca cumplir con la regla para evitar cualquier exceso.
gdh