El técnico de México Ricardo La Volpe sabe del poderío de la artillería y el doble muro defensivo que tiene Portugal, por lo que prepara en privado una nueva táctica para contrarrestarlos.
La Volpe comenzó a moldear el domingo su táctica a puerta cerrada y en unos 15 minutos que tuvo acceso la prensa se observó un mayor énfasis en el portero Oswaldo Sánchez.
El arquero mexicano contuvo una metralla de disparos desde distintos ángulos de parte de jugadores y del entrenador de porteros Alberto Aguilar.
Sin darle tiempo para respiro, Sánchez era exigido con balonazos a las esquinas, voló continuamente a los laterales y salió al paso de los centros.
El resto del plantel corrió por breves minutos a las orilla de la cancha y se reunió en el centro del campo.
Su mirada hacia la prensa, que cubre a México, y la mano en alto a sus colaboradores fue la señal para la salida de los periodistas y reanudar en privado las prácticas en el estadio Jahn de Gottingen.
Antes de que la seguridad del equipo cerrara la puerta del estadio, se observó a La Volpe tomando sus apuntes y dirigiéndose al centro de la cancha, donde estaban sentados los jugadores.
La Volpe dijo el sábado que a México le falta "un poquito de agresividad arriba, más definición, y bueno, habrá que trabajar sobre eso".
Esa deficiencia fue demostrada en el empate del viernes ante Angola, que debido a la mala puntería de sus artilleros dejó a los mexicanos con la obligación de sacarle al menos un punto a los portugueses.
México, con cuatro puntos, es segundo en el Grupo D, detrás de Portugal y sus seis unidades. Angola suma un punto e Irán está eliminado con cero.
El vocero de la Federación Juan José Kochen informó que la selección entrenará el lunes al mediodía y el martes tiene planeado viajar a Gelsenkirchen para el tradicional reconocimiento del estadio, un día antes del partido.
rcr