Los seleccionados mexicanos celebrarán el día del padre con sus familias en Gotinga en medio de un relajado ambiente previo a su duelo con Portugal, en el que buscarán calificar a la segunda fase del Mundial de Alemania 2006.
Las familias visitaron a los jugadores en el estadio “Jhan” de Goettingen y en las tribunas la esposa del portero Oswaldo Sánchez fue una de las más entusiastas aficionadas, e incluso conversaron a través de las rejas.
Para el portero este día será particularmente especial, por la reciente muerte de su padre Felipe Sánchez, quien falleció en Guadalajara de un infarto, justo en la víspera de viajar a Alemania a apoyar a su hijo.
El sacerdote católico Alfonso López estuvo el sábado la práctica mexicana y este domingo les ofrecerá un servicio religioso por el día del padre, aseguró el portavoz de la selección mexicana, Juan José Kochen.
Este domingo, los jugadores mexicanos cumplieron su práctica matutina antes de descansar el resto del día y no hicieron declaraciones, pero el sábado el portero Oswaldo Sánchez tuvo un recuerdo para su padre.
“Tal vez sea un día difícil, porque mi padre ya no está conmigo, pero él está con dios y yo estoy feliz de estar jugando el Mundial”, comentó el meta mexicano.
La muerte del padre ha marcado la participación de Oswaldo en este Mundial. El portero fue suplente en las Copas del Mundo de Francia 1998 y de Corea-Japón del 2002, y el jugador señaló varias veces que su padre deseaba verlo jugar en un torneo de esta magnitud.
Oswaldo dejó la concentración en Goettingen el 8 de junio y se fue a México para acudir a las exequias de su padre Felipe Sánchez, y enseguida voló de vuelta con su familia a Nuremberg para ser el titular en el partido ante Irán.
rcr