Los colombianos disfrutan a la hora de almuerzo con la transmisión de los partidos de la Copa del Mundo Alemania 2006, miles de ellos en restaurantes de este país que registran un aumento de sus ventas a raíz del torneo mundial.
Pese a que la selección de futbol de Colombia quedó fuera del máximo campeonato, el certamen germano se convirtió en un “ gancho inigualable ” para los restaurantes, los cuales cautivan a sus clientes con la emisión de los encuentros.
Alcides González, dueño de un pequeño restaurante campestre en las afueras de Bogotá, aumentó en un 35 por ciento el número de almuerzos que ofrece todos los días gracias a que colocó un televisor de 20 pulgadas en el local.
“Nosotros vendemos un promedio de 70 almuerzos diariamente, pero desde que pusimos el televisor y anunciamos que veríamos el Mundial estamos vendiendo 90 y a veces más almuerzos” , dijo González.
El comerciante, de 65 años y panadero de profesión, reconoció sin embargo que odia el futbol porque “ no le encuentro mucho sentido ver a unos tipos correr tras una pelota”.
Al igual que en el restaurante de González, es notoria la pasión con que almuerzan por estos días los trabajadores colombianos en los locales populares y hasta en sitios exclusivos como el famoso “Parque de la 93” en Bogotá.
A este último establecimiento no llegan clientes con botas de caucho ni tampoco hay televisores de 14 pulgadas, donde apenas se distinguen las figuras de los futbolistas, ya que los dueños colocaron pantallas gigantes y televisores de plasma.
En sitios más populares, como el restaurante “El pollo contento”, en el noroccidente de Bogotá, los obreros de una construcción cercana disfrutan del almuerzo mientras observan con atención uno de los partidos de la Copa del Mundo.
“Yo quisiera quedarme a ver el último partido del día, pero no puedo porque a esa hora ya estamos otra vez en la obra. Nos conformamos con ver un encuentro no más”, dijo Jorge Lombana mientras almuerza una carne con arroz.
Visiblemente contento por la posibilidad de ver “un pedazo del Mundial” , Lombana agregó que “más tarde nos echamos un picadito (partido de futbol en la calle) y van a ver que soy mejor que Ronaldinho”.
Estos trabajadores, cuyos ingresos bordean los 200 dólares mensuales, lamentaron que los horarios de la Copa del Mundo de Alemania no les permitan ver un partido completo.
En Colombia los partidos se transmiten por televisión a las 08:00, 11:00 y 14:00 horas locales (13:00, 16:00 y 19:00 GMT en forma respectiva), por lo que quienes van a los restaurantes ven en su mayoría una parte del último tiempo del segundo juego de la jornada.
Algunos colombianos, como Hamilton Rivera, Juan Salcedo y Diana Cuadros, se las ingenian por su parte para arreglar sus horarios de trabajo y observar los partidos que les interesan.
Los tres, que trabajan en una empresa de repuestos para automóviles, solicitaron trasladar el horario de almuerzo para poder ver el debut de Brasil ante Croacia el pasado martes, cuando el cuadro sudamericano ganó por la cuenta mínima.
Doña Pepa, una señora robusta que posee un restaurante del mismo nombre y al cual concurren Rivera, Salcedo y Cuadros, reconoció que gracias a la Copa del Mundo de Alemania “ prolongamos el horario de venta”.
En medio de los platos, las sopas, las carnes, el ají, el jugo y la concentración de los clientes llegan momentos de agitación por jugadas peligrosas y ahogados gritos de gol.
“Esta sopa de Doña Pepa y el Mundial son lo mejor que hay. Es lo que yo llamo almuerzo con goles”, afirmó Rivera estimulado por las risas de aprobación de sus compañeros de mesa.
Así, mientras degustan sus alimentos preferidos, los colombianos, ricos y pobres, trabajadores independientes o asalariados, disfrutan de una fiesta que ven en forma simultánea millones de personas en todo el mundo.
rcr