MUNICH.— Con la inauguración del Mundial, Franz Beckenbauer, el alemán más conocido en el mundo junto al Papa Benedicto XVI, habrá alcanzado una cima más en su excepcional carrera.
Y al mismo tiempo también se cierra una etapa para ‘El Káiser’: en 1974 fue campeón del mundo como jugador de la selección alemana, en 1990 campeón como técnico del equipo nacional y en 2006 es el anfitrión del Mundial de Futbol en su país. Cada 16 años, Beckenbauer le imprime al mayor acontecimiento futbolístico su propio sello. Sin embargo, nunca antes se sintió tan requerido como en el torneo que organiza en su propio país.
“Queremos que las personas digan que somos buenos anfritiones”, expresa Beckenbauer como su máximo deseo.
Desde el comienzo de la candidatura de Alemania hace 13 años, el nombre de Beckenbauer estuvo estrechamente ligado al proyecto mundialista.
En septiembre de 2000 asumió la presidencia del comité organizador; sin embargo, superó el mayor obstáculo emocional cuando Alemania fue electa sede del Mundial 2006, un 6 de julio de hace seis años, fecha que definió como una de las mayores alegrías de su vida.
jlm