“La única opción es aceptar algún crédito”

Damnificada de Coyoacán dice que ve lentitud en las autoridades para la asignación de recursos y "la única opción para reconstruir nuestras viviendas es aceptar créditos"
Guadalupe Flores, damnificada de Coyoacán, lamenta la desorganización de las autoridades para asignar los recursos para la reconstrucción de edificios (LUIS CORTÉS. EL UNIVERSAL)
06/05/2018
01:07
Erika Flores
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En un futuro, el nuevo edificio ubicado en Escocia 29 en Coyoacán tendría —a propuesta de alumnos del Tecnológico de Monterrey—, dos torres; cada una con una escalinata que conduce a 24 departamentos. O bien, podría abarcar un total de 64 viviendas según otro anteproyecto arquitectónico realizado por estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco, que incluye la redensificación autorizada por la ley de reconstrucción capitalina.

Aquí los damnificados por el sismo de septiembre tienen e idea (e ilusión) de cómo podría ser su futura casa; lo que no tienen es dinero para poder edificarla.

“Nada será gratis, la Sociedad Hipotecaria Federal nos propuso adquirir un crédito puente; el INVI va a comprar deuda; la secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda nos mostró un simulador donde aún con redensificación, pagaríamos por cada departamento 200 mil pesos. Y el mismo ejercicio con una constructora privada, sube la deuda a 300 mil por familia”, detalla Guadalupe Flores quien habitó en este lugar.

Aquí, el delegado perredista Valentín Maldonado renunció en diciembre del año pasado; al principio esto no importó a los afectados quienes se apoyaron en el entonces comisionado de reconstrucción, Ricardo Becerra. Tras la renuncia de éste, se acercaron a Edgar Tungüí para retomar los trabajos que a la fecha sólo han generado recorridos y mesas de trabajo sin acuerdos concretos para determinar cómo y cuándo iniciar su reconstrucción. Caso aparte son quienes aceptaron adquirir deuda con el INVI, como el predio de Paseo Nuevo 65, en Tasqueña.

“Desafortunadamente acá no logramos la unión que hay en [la delegación] Benito Juárez; aquí cada edificio demolido o afectado se mueve por su cuenta. Vemos lentitud en las autoridades para la asignación de recursos y la única opción de la que nos hablan [para reconstruir nuestras viviendas] es aceptar créditos”, comenta Guadalupe.

Escocia 29 es hoy un terreno baldío que mantiene comunicación cercana con Pacífico 223, otro inmueble cuyas dos torres siguen de pie gracias al apuntalado que sus habitantes pagaron con recursos propios obtenidos vía Donadora y ventas de garaje; fue así como también financiaron la demolición de sus tinacos ubicados en la azotea para no afectar más el edificio.

“Recién recibimos nuestro dictamen estructural; la conclusión es que el condominio debe ser demolido por estar inclinado y porque la construcción no cumple con la normatividad vigente. Esperamos que el comité de emergencia haga de esto una determinación oficial. En cuanto a la reconstrucción buscamos la opción que represente el mejor costo beneficio para nosotros; todo indica que podríamos inclinarnos por la re densificación con apoyo de una constructora privada bajo endeudamiento mínimo”, explica Amanda Succar, representante de los vecinos.

Los damnificados del predio ubicado en Pacífico 223 confían en que la Secretaría de Obras realice la demolición gratuita; además que la comisión de reconstrucción les reembolse los gastos hechos a fin de poder destinar ese dinero al pago de la deuda que adquirirán.

“El proceso será largo, confiamos en nuestra organización como grupo para presionar y que la Asamblea Legislativa capitalina, sea cual sea el resultado de las elecciones, dote de suficientes recursos a las dependencias de gobierno a fin de que cubran nuestras necesidades durante la reconstrucción”, dice.

Y mientras el gobierno capitalino sigue adelante con el proyecto de memorial a las víctimas, cuyo costo ascendería a 17 millones de pesos, empleados de la delegación y algunos legisladores locales han realizado presencia mediática entre los damnificados a fin de obsequiarles vajillas, chamarras, laptops e incluso chamarras. Pero al parecer no todos los damnificados se han interesado en tales regalos frente al tamaño real de su necesidad: dinero para reconstruir su casa sin adquirir una deuda.

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